La lenta agonía de las cámaras compactas

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Hace algo más de una década analizábamos el boom de las cámaras compactas digitales. Ahora toca estudiar su posible desaparición.

Si hace algo más de una década se analizaba el boom de las cámaras compactas digitales, ahora nos encontramos con la situación contraria: poco a poco se van extinguiendo.

La proliferación de nuevos smartphones con sus potentes cámaras, cada vez con más megapíxeles, ha hecho que la mayoría de los compradores se planteen la opción de adquirir uno de éstos frente a la cámaras compactas. ¿Los motivos? Son más funcionales, más fáciles de manejar, van ‘siempre contigo’ y no es un ‘trasto’ extra que llevar en una funda… Y no hay que olvidar una de las causas con más peso: permiten compartir al instante con la familia, los amigos, o a través de las redes sociales. Según un estudio realizado por Samsung el pasado mes de junio, los españoles comparten 5,7 millones de fotografías cada día, lo que supone que cada 60 segundos se hacen 3.969 fotos en nuestro país.

En calidad siguen ganando las cámaras compactas, pero eso es algo que para la mayoría de usuarios no tiene mayor relevancia. Puestos a sacar fotos de un viaje o de una fiesta, aquellas personas sin grandes conocimientos fotográficos valoran más poder subirla a Facebook en ese mismo momento o enviarla por WhatsApp a los compañeros del trabajo, que obtener una foto con grandes rangos dinámicos.

Cualquier persona que tenga ahora mismo la necesidad de comprar una cámara de fotos digital encontrará que en el mercado hay smartphones como Nokia Lumia 1020 y el Sony Xperia Z1 que ofrecen 41 y 20 megapíxeles respectivamente, dos móviles que cuentan con los sensores de imagen con mayor resolución del mercado.

Estos dos modelos son productos con un alto rendimiento en el aspecto fotográfico, tal vez incluso inabarcable para el usuario medio, pero es que a la calidad de su óptica añaden el hecho, no lo olvidemos, de que son teléfonos móviles inteligentes, con todas las funcionalidades que esto supone: llamar, servicios de mensajería instantánea, correo electrónico, apps para todas las actividades imaginables… Si por un precio similar obtiene un producto más completo, lo más lógico es que opte por éste, por el smartphone, frente a la cámara compacta.

Las empresas

Nikon es una de las compañías líderes en el sector de la fotografía, y como tal ha detectado esta tendencia. Makoto Kimura, su presidente, aseguró en una entrevista concedida a Bloomberg que su intención es “crear un producto que cambie el concepto de las cámaras”, pero que podría “no estar relacionado con cámaras”. En esta afirmación se sobreentiende que la línea de negocio de la empresa pasará por los smartphones, y tiene su lógica, ya que, como explica el propio Kimura, el número de personas que utiliza su teléfono móvil como cámara crece a la par de las ventas de esta clase dispositivo.

Otra alternativa es la que ha tomado Samsung: dotar a una cámara de conectividad. Es lo que he hecho con la Galaxy Camera, un dispositivo que mezcla una óptica realmente potente bajo la presencia de un sistema operativo como Android, el cual aporta el uso de aplicaciones con las que retocar las fotos, compartirlas en redes sociales, o navegar por internet.

“A la hora de desarrollar Galaxy Camera en Samsung tratamos de dar respuesta a las demandas de aquellos usuarios que querían ver satisfechas las necesidades de tener con un mismo dispositivo la posibilidad tanto de estar en contacto con sus seres queridos como de hacer fotografías y compartirlas en cualquier momento. Galaxy Camera inauguró una nueva categoría de producto convirtiéndose en la primera cámara conectada con sistema operativo Android y ha tenido un gran éxito entre el público”, asegura Daniel Molero, portavoz de división Digital Image de Samsung.

Sin embargo, en la compañía coreana no creen que los teléfonos inteligentes vayan a sustituir a las cámaras compactas. “Los smartphones con cámaras avanzadas son dispositivos ideados para complementar la vida y las necesidades de los usuarios. Cada dispositivo, ya sea una cámara compacta o cualquiera de otro tipo, cubre una necesidad distinta, siendo productos que se complementan entre sí”, afirma Molero. Los resultados de Samsung en cuanto a la venta de cámaras compactas de lente intercambiable, un segmento por el que aseguran apostar fuerte, reflejan un balance “positivo”.

Otras empresas importantes en el mercado fotográfico, como son las japonesas Olympus o Panasonic, tomaron decisiones estratégicas que afectan a sus gamas de cámaras. Olympus decidió el pasado mes de mayo abandonar el sector de las compactas baratas, mientras que Panasonic redujo sus pronósticos de ventas para 2014.

Los datos

En España, este mercado cayó cerca del 25% en el primer semestre del año pasado en los segmentos más baratos, los inferiores a 200 euros. Estos modelos suponen el 88% de las ventas por lo que no compensa la mayor demanda de las cámaras compactas avanzadas y las cámaras de objetivos intercambiables.

Este año en la venta de cámaras compactas Nikon se espera una caída de hasta un 12%. También la japonesa Canon se ha sentido presionada por las mejoras en la calidad de las cámaras de los teléfonos móviles inteligentes, además de por la popularidad creciente de las aplicaciones para compartir fotografías.

Panasonic ha reducido el pronóstico de ventas de cámaras compactas básicas. Para el año 2014 reduce el número en un 30% y para el 2016 hasta en un 60% (porcentaje asociado a la reducción de costos del segmento). En total, la cantidad de cámaras comercializadas caerá para el próximo año de 6.17 a 5 millones, y probablemente continuará cayendo según se vayan eliminando más equipos.

Por su parte, Olympus ha anunciado ya la retirada de sus cámaras compactas baratas. Prescindirá de la serie V, que son cámaras de menos de 200 dólares, y le han reportado pérdidas en su último año fiscal.

La visión del profesional

Alberto Triano es un reconocido realizador audiovisual que ha trabajado con artistas como Dani Martín o Supersubmarina, y la discográfica Warner. Él cree que uno de los motivos del descenso de ventas de las cámaras compactas es que “cada vez se venden más réflex”. “Las grandes empresas han hecho los deberes y ofrecen muchísimas posibilidades en función de la calidad y el tamaño deseado. En muchas ocasiones veo adolescentes en conciertos o de fiesta con sus cámaras réflex”, asegura Triano.

La otra causa la tiene muy clara: el mundo smartphone. “Está avanzando cada vez más rápido ofreciendo una calidad de imagen en foto y vídeo increíble. El otro día leí que Nokia va a sacar un móvil que graba video en formato raw, es decir, un formato bruto en el que se ruedan las películas para un posterior procesado profesional. Vamos que ahora tendríamos una cámara de cine con teléfono”, afirma este realizador.

Ante este avance tecnológico sin freno y las constantes mejoras, la pregunta es clara: ¿llegará el momento en el que profesionales puedan trabajar con un smartphone? Triano cree que no. “Únicamente como un teléfono inteligente, no. Es una herramienta como cualquier otra que se puede utilizar en el mundo profesional. En mi caso, en el videoclip “Miradas lentas” de Flacos utilicé el móvil con una aplicación de Súper 8 para tener otro formato diferente… Aunque también recuerdo que a un amigo realizador, en una reunión con un cliente le dijeron: ‘me da igual con qué cámara lo ruedes, como si usas el móvil, pero dame algo nuevo”, explica.

Triano no descarta que los móviles desbanquen al sector de las cámaras compactas. “Quizás lo que tendrían que hacer es aliarse con las compañías de móviles para unificar lo mejor de la experiencia de cada uno”, aconseja a las grandes marcas de dispositivos fotográficos.

Para que llegue ese momento en el que los smartphones puedan incorporarse como una herramienta más al equipo de cualquier fotógrafo o realizador, Alberto Triano afirma que deben mejorar aspectos como “el rango dinámico”. “Actualmente con mi iPhone 5 tengo una calidad de imagen, en cuanto a nitidez y fidelidad de color, muy buena, pero con respecto a mis cámaras favoritas echo de menos esa tolerancia al exceso o escasez de luz en casos más extremos”, asegura.

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