“La reivindicación tiene que ver con la necesidad de hacer partícipes a los ciudadanos en los debates”

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Los movimientos bajo el lema “Democracia real ya” que están sacudiendo la totalidad del país tienen su germen en la necesidad de interacción del ciudadano con el político. “Sólo la ínfima minoría de los políticos permiten comentarios en las redes”, asegura Ángel Adell, coautor del libro Marketing Político 2.0.

A pocos días de las elecciones y en medio de un intenso debate en torno a la fuerza de las redes sociales como detonador de las protestas de los jóvenes “indignados”, Adell ha concedido una entrevista a Silicon News donde ha analizado los entresijos de este movimiento así como las nuevas plataformas digitales de comunicación como revolución de la forma de hacer política.

– ¿Están siendo bien utilizadas las herramientas 2.0 por los políticos en esta campaña electoral?

Negativo. Están muy mal utilizadas e infrautilizadas hasta el punto que una de las cosas que empuja los movimientos contestatarios del 15M es precisamente la falta de interacción de los políticos con los ciudadanos. El 82% de los políticos tienen presencia en redes. De ellos sólo una ínfima minoría permite que se puedan hacer comentarios a lo que ellos publican, capan directamente la posibilidad de emitir comentarios. Esto dice bastante poco de la interacción que se tiene con los ciudadanos.

-Podría afirmarse por tanto que las protestas repartidas por toda España son movimientos impulsados por el cansancio por falta de interacción con la clase política.

Indudablemente, yo creo que es la principal reivindicación que se está haciendo. El ciudadano quiere sentirse partícipe de lo que vota, no espera que haya un mensaje unidireccional de unos políticos que se creen que lo saben todo y que se supone que tienen las recetas para solucionar los problemas sin preguntar si quiera a la ciudadanía qué opina. En las elecciones no se pregunta qué ideas tenemos sino de todo lo que te ofrezco qué me das, y no nos gusta ninguna propuesta ni candidatos.

– ¿Qué tiene que hacer un político para optimizar los canales 2.0?

Cuando hablamos de 2.0 no nos referimos sólo a tecnología. Hay una primera parte del libro Marketing político 2.0 en la que explicamos las novedades en el mundo, que un político tiene que tener en cuenta. Anticipábamos lo que iba a pasar en España y resto de Europa. Esto no se va a parar aquí, va a ser una corriente que va ir a más, y es que era inevitable. El mundo ha cambiado tanto que hoy en día no se trata de utilizar Facebook, Twitter o LinkedIn, de lo que se trata es de que los políticos sepan en qué mundo viven y que estén formados. Porque si nos piden generar empleo y estar cualificados, qué mínimo que ellos estén en el mismo nivel de preparación.

Lo primero es tener conocimiento, un mensaje, unas ideas y tener claro que hay que mantener una interacción permanente con los ciudadanos. En el libro decimos que una de las reivindicaciones iba a ser la necesidad de hacer partícipes a los ciudadanos de los debates, comentarios ideas.

Lo cierto es que estamos en un momento plano de la historia de la política. Los partidos políticos han creado una serie de fundaciones para generar ideas y eso está muy bien pero ¿por qué no preguntamos también a los ciudadanos? A la hora de generar ideas, siguen actuando de forma corporativista, oscurantista, muy cerrada. Las redes sociales permiten lo contrario, no hay límites, no hay barreras, no hay controles, es un espacio abierto y a un político le da miedo porque no lo controla.

– Da la sensación de que en esta campaña electoral se están utilizando las redes sociales casi por obligación. El “si no estás, no existes” parece haber calado.

Sí. En las últimas elecciones catalanas por ejemplo, casi todos los políticos que crearon perfiles para la campaña, cerca del 60% morían al día siguiente de las elecciones. Esto dice muy poco del uso que le quieren dar. Se demuestra así que se está utilizando como canal unidireccional para vender un producto sin contenido ni diálogo.

– ¿Están haciendo daño las protestas a los políticos?

Sí. No sólo por la iniciativa, que antes o después tenía que venir, el mundo ha cambiado tanto que están ya fuera de juego. Hay un antes y un después. Los partidos políticos ya no pueden estar de espaldas a la ciudadanía, ya no pueden estar sin tener en cuenta lo que opina el señor de la calle, tiene que haber libertad y transparencia.   Pueden generar muchísimas cosas. Tal y como está configurado el sistema español, con controles férreos, asusta un poco, porque significa que hay reinventar las ideologías.– ¿Empezando desde cero?

Sí, porque las ideologías de izquierda y derecha surgen como consecuencia de la revolución Industrial donde lo importante es producir cosas. Ahora cambia, con la sociedad del conocimiento y con las nuevas tecnologías estamos en sociedades de servicio. Prima la creatividad, el intercambio, el conocimiento y la colaboración. Los conceptos ideológicos tradicionales están obsoletos y es necesario actualizarlos a las nuevas realidades. Las ideologías de futuro ya veremos cómo evolucionan, pero no serán las tradicionales.

– ¿Se puede decir que estamos en un punto de inflexión?

Estamos entrando en una nueva dinámica, para la cual las viejas recetas ya no sirven. Estamos en un mundo globalizado y es necesario saber que lo que pasa en un pueblo de China a nosotros nos afecta.

– ¿Cómo se reflejara todo esto en las urnas?

Preveo que va a haber mucha abstención y voto en blanco. Es una corriente que ya se dio en las elecciones catalanas el año pasado. Una gran masa de la población seguirá yendo a votar sus preferencias pero habrá una tendencia a no votar o votar en blanco.

– Pero la plataforma No les votes, que apoya la iniciativa, no es abstencionista, si no que pide que se vote a otros partidos a favor del cambio del sistema electoral.

El pueblo español por tradición ha sido poco social, ha habido poco interés por participar en debates políticos y las propuestas de la sociedad civil no han sido muy activas. Eso hace que los pequeños grupos que podrían tener capacidad de hacer cosas no tengan mucho espacio porque esta falta de interés hace que la atención se centre en los grandes partidos.

– ¿Va a cambiar esto?

Las redes sociales permiten llegar a conocer todas las ofertas que hay. Lo que no hay que olvidar es que eso supone una labor activa de los ciudadanos, que está por ver. El movimiento está muy bien, pero vamos a ver el recorrido que tiene. Creo que después de las elecciones va a haber un bajón, el movimiento perderá fuelle, y luego se irá convirtiendo en pequeños movimientos de grupos heterogéneos que se irán uniendo y creando corrientes de opinión y eso sí que será importante en el futuro.

– ¿Hay que identificar e uso de redes sociales con un perfil de una persona joven?

Como definición inicial sí. Para las personas jóvenes al final internet no deja de ser su medio natural. Otras generaciones han crecido con la prensa escrita o con la radio o la televisión, y ellos han crecido con internet y las redes sociales. Cada vez hay más público juvenil que va a votar. Lo analógico está en retroceso, y en consecuencia las batallas electorales del futuro van a utilizar este medio sin lugar a dudas.

– ¿Cómo podría imaginarse una campaña dentro de 10 años?

La tecnología cambiará tanto que estaremos permanentemente conectados con multitud de información que irá llegando continuamente. Las campañas del futuro no se harán cada cuatro años durante un mes, que es lo que pasa ahora: uno consigue un eslogan y puede tener más o menos éxito. Las campañas del futuro se harán de una forma continuada, para mantener cada vez más un contacto con el ciudadano, explicar ideas y propuestas y consensuarlo con ellos, mantener un diálogo que hoy por hoy no se da. Todo irá enfocado a que el ciudadano tenga mayor protagonismo en la masa política.

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