La nueva era de VMware

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La marcha de Diane Greene permitirá a EMC beneficiarse en exclusiva de los próximos avances en virtualización y su aproximación al cloud computing

El próximo capítulo en la historia de VMware está a punto de comenzar. Diane Greene, CEO, presidenta y co-fundadora de la compañía responsable de trasladar la virtualización x86 al grueso de la industria TI ya no forma parte de la firma.
Desde su creación en 1998, el nombre de Greene ha estado íntimamente ligado a la envidiable historia de éxito de VMware. Hasta que el pasado 8 de julio el consejo directivo aprobara su marcha.
Inmediatamente después, comenzó la especulación acerca de las razones del reemplazo de la directiva: la caída en el precio de las acciones, la presión de Microsoft y otros competidores o incluso las desavenencias personales con EMC, propietaria del 90 por ciento de la firma.
Y aunque las soluciones de VMware y su roadmap tecnológico no variarán de repente, el cambio de liderato sí puede suponer una transformación en su relación con el mercado.
De agnóstica a dependiente
El gigante del almacenamiento EMC adquirió el 100 por cien del capital de VMware en el año 2004 por un montante de 630 millones de dólares.
VMware comenzó entonces una carrera ascendente en un doble sentido: su facturación se duplicaba año tras año (al menos), a la par que iba marcando casi en solitario la evolución tecnológica de la virtualización x86.
En agosto de 2007, EMC decidió lanzar una IPO (Oferta Pública Inicial) de acciones por el 10 por ciento del valor de VMware, a lo que el mercado respondió con amplio respaldo.
Pero EMC y especialmente su CEO, Joe Tucci, conservaban el pleno control de la compañía (Tucci forma parte del consejo directivo de VMware) que a pesar de todo ha sabido mantener cierta independencia frente a EMC gracias a Greene. Hasta ahora.

 
Por esta razón, la marcha de la directiva se ve como un intento de EMC por transformar la respetada condición de VMware como compañía agnóstica a una posición más dependiente del gigante del almacenamiento.
En este sentido, VMware mantiene importantes acuerdos OEM tanto con partners como con los principales competidores de EMC, como HP, IBM, Dell o NetApp.
Más allá del almacenamiento
Tecnológicamente, esto implica varias lecturas. EMC podría fundir aún más las soluciones de virtualización de VMware con su portfolio de almacenamiento, ofreciendo nuevas funciones que sus competidores aún no han diseñado.
Se trata de aprovechar las ventajas de la virtualización para definir funciones como la seguridad, el almacenamiento virtual, el archivado, el cumplimiento con las regulaciones y la recuperación frente a desastres.
Y es que la virtualización ha dejado de ser algo limitado a los servidores x86. Los últimos avances de la industria -y en especial de VMware- se han orientado a la virtualización del desktop y de las aplicaciones.

Así, los analistas hablan ya de ahorrar tiempo y recursos aplicando las técnicas de virtualización no sólo al diseño de nuevas aplicaciones, sino también a la posterior gestión de su ciclo de vida (incluyendo el almacenamiento y la recuperación frente a desastres).
El objetivo final pasa por optimizar los niveles de servicio gracias al diseño de centros de datos plenamente automatizados, con la virtualización de servidores y aplicaciones como nexo de unión de todas las partes.

 
Así, estamos en los albores de una importante transformación: de la virtualización aplicada a la consolidación de servidores a la transformación de del CPD, y por tanto de la industria del software.
Maritz y cloud computing
En este sentido, los últimos anuncios de VMware se enfocan en la posibilidad de configurar, testar y desplegar aplicaciones, consolidar servidores y emplear infraestructura bajo demanda para funciones propias del CPD como la recuperación frente a desastres.
Esta noción de cloud computing -donde las piezas se encuentran en el CPD o fuera de él- es precisamente hacia donde se dirige la industria del software: la idea de construir y correr aplicaciones en la web que se utilizan como servicios.
No en vano, el nuevo CEO de VMware no es otro que Paul Maritz, quien fue directivo de Microsoft durante ocho años y que a finales de 2003 fundó la start-up Pi, adquirida por EMC a comienzos de año.
La principal actividad de Pi (Personal information) se basa en diseñar soluciones cloud computing que permiten controlar, compartir y publicar información almacenada en la web o en equipos locales. Al pasar a formar parte de EMC, Maritz también fue nombrado presidente de su división Cloud Infrastructure.
Lo que VMware ofrece ya con VMotion -la posibilidad de mover una máquina virtual de un servidor físico a otro- no tardará en aplicarse al concepto cloud computing, marcando uan nueva hoja de ruta para la virtualización.
Pero VMware no debe descuidarse, con o sin la influencia de Diane Greene. Las soluciones de virtualización open source -Xen, KVM, Virtuozzo, Virtual Iron- y Microsoft (con su nuevo hypervisor Viridian y la estrategia Dynamic IT) comparten la misma visión y ganan terreno a toda velocidad.

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