La tecnología, movilizada 6 meses antes de la entrada de Eslovaquia en el euro

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El país de Europa Central se convierte en el 16º estado en adoptar la moneda única europea.

Las imágenes de los informativos televisivos lo decían el día de Año Nuevo todo: con la llegada de 2009 los eslovacos se lanzaron en peregrinación hacia los cajeros automáticos para hacerse con billetes de euro, la moneda oficial de Eslovaquia desde las 00.01 horas del 1 de enero.
El país de Europa Central se convertía en el 16º estado en adoptar la moneda única, transición que los eslovacos hacen con optimismo. “Al ver lo que está pasando con el zloty o el florín, que la corona se haya fijado al euro realmente ha sido una especie de escudo”, explicaba a Reuters un ciudadano del país.
La adopción del euro, que además celebra este mes de enero el décimo aniversario de su puesta en circulación como moneda de uso cotidiano, no sólo requiere la sensibilización de la población sobre las características de la nueva moneda o el fijar en el imaginario colectivo las tasas de cambio. Sumarse al carro del euro es, además de obviamente una decisión política, un desafío para la industria y la base tecnológica de cada uno de los países implicados.
Si ya hace diez años la sociedad estaba tecnificada, la situación es mucho más complicada en la actualidad, cuando todos los procesos de la vida cotidiana pasan por un sistema informático. Por lo tanto, y para asegurar entrar con buen pie en la moneda única, el universo TI del país en cuestión debe prepararse con tiempo para la transición monetaria.
En el caso de Eslovaquia, el tejido empresarial del país comenzó el proceso de preparación para el paso a la moneda única 6 meses antes del primer día de 2009. Así, el 80% de las empresas iniciaron los ajustes de sus sistemas en pleno mes de junio, tal y como recuerda la Comisión Europea.
La Administración pública tampoco se mantuvo al margen de estos ajustes y, además de preparar a su personal y adecuar su legislación para el trabajo diario en euros, renovó sus sistemas TI de acuerdo a las necesidades de la moneda única. La fecha límite autoimpuesta por las autoridades eslovacas fue el 23 de diciembre, cuando sus sistemas debían estar preparados para trabajar ya con la nueva divisa.

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