La UE tendrá que aprobar el plan de salvamento de Qimonda

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Los portugueses respiran aliviados: la fabricante es la mayor exportadora del país, responsable del 5% de los productos lanzados al mundo.

Conseguido el apoyo financiero del estado alemán de Sajonia, de su casa matriz Infineon y de un banco portugués desconocido (aunque la prensa portuguesa lo ha ya identificado como la Caixa Geral de Depósitos), Qimonda debe ahora enfrentarse al último rescollo para llevar adelante su plan de salvamento.
La Unión Europea debe aprobar el plan de salvamento e imponer sus propias condiciones. Un portavoz de Qimonda ya ha confirmado, como recoge Jornal de Noticias, que la aprobación final del plan “depende de las prescripciones que la Unión Europa pueda venir a imponer al conjunto del paquete de financiamiento”.
Todo indica, aún así, que no habrá ningún problema. “Está todo bien encaminado y esto llevó a que Qimonda y el Gobierno de Sajonia (anunciasen el acuerdo) oficialmente”, como explica el ministro portugués de Economía, Manuel Pinho, a la prensa lusa.
El salvamiento de Qimonda es, en el país vecino, una cuestión de interés nacional. La fabricante de chips es la titular de 2.000 puestos de trabajo directo en el área metropolitana de Oporto, donde tiene una de sus dos factorías. Además, la compañía es la mayor exportadora del país, siendo titular del 5% de los productos enviados por Portugal al mundo, como recuerda Diario Economico.
Qimonda podría incluso aumentar el peso de su producción en el país tras este acuerdo, porque la financiación lusa implica el compromiso a desarrollar nueva actividad en el país vecino.
Por el momento, y aunque el plan es más un balón de oxígeno que una garantía de superviviencia, Qimonda ya ha conseguido, además de efectivo, remontar el vuelo en la bolsa germana. Sus acciones cerraron ayer con un alza del 65% en el mercado bursátil, según los medios lusos.

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