Las aplicaciones móviles están muertas. ¡Larga vida a las aplicaciones móviles!

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Ángel Barbero, director de Desarrollo de Negocio de Tecnilógica, dibuja un futuro sin aplicaciones móviles.

Llega una nueva edición del Mobile World Congress, el evento anual más importante del sector de la movilidad, y alrededor de él empiezan a llover noticias sobre nuevos terminales, nuevos lanzamientos de las telecos o nuevas tecnologías abocadas a cambiar el mundo. Además, la crisis, aparentemente, queda atrás y las empresas están inmersas en un proceso inversor para tratar de definir y lanzar sus estrategias para canales móviles, eso sí, en muchos casos como el famoso pollo, con poca o ninguna cabeza.

Centrémonos en ese pollo y tratemos de devolverle su cabeza. Para ello, miremos a los usuarios y, de ese modo, podemos recordar algunos datos relevantes de distintos informes que vieron la luz el año pasado, tal como el de ComScore, sobre uso de aplicaciones, que arroja datos interesantes. De hecho, y según este informe, aunque ya pasamos más de la mitad de nuestro tiempo online en el teléfono, casi todo él lo empleamos en un máximo de tres aplicaciones y, básicamente, de mensajería o de redes sociales. Igualmente, y según este mismo informe, el 25% de las aplicaciones que nos bajamos no las usamos nunca y el 60% de las aplicaciones que hay en los app store no se han descargado nunca.

Partiendo de esta realidad, cabe hacerse unas preguntas: ¿tiene sentido que un usuario se baje una aplicación para hacer una transacción que no repetirá hasta dentro de un mes o de la que sólo usará una o dos de las decenas de funcionalidades que la empresa pensó para ella? Hay quien dice que no y, en consecuencia, que el modelo de aplicación que ahora conocemos ha muerto.

Pero entonces, ¿quién sustituirá a las aplicaciones? Pues si todo marcha como parece, serán los chatbots los que ocupen el corazón de los usuarios en un futuro muy cercano. Parece razonable pensar que, si paso la mayor parte de mi tiempo en una aplicación de mensajería, las empresas me ofrezcan un “agente inteligente” que esté a mi servicio y me dé la información que necesito, sin tener que cambiar de aplicación y de contexto.

“Siri, haz una transferencia a mi hermano por 300 €”. Suena bien, ¿no? Además, lo expresamos en lenguaje natural, por voz, y alguien que nos está escuchando trabaja por nosotros. Esto significa que el paradigma de aplicación que tenemos ahora en nuestros móviles cambia radicalmente.

Soy de los que creen en ese cambio, aunque tengo claro que tardará entre tres y cinco años en extenderse y consolidarse. De hecho, las organizaciones más avanzadas ya están tanteando el uso de chatbots para dar servicios básicos y consultar información. El camino exigirá trabajar en mejorar y madurar las tecnologías de inteligencia artificial que hay por detrás de estos sistemas, y sobre todo exigirá acompañar al usuario final en este cambio de paradigma entendiendo sus reacciones y creando experiencias relevantes a su alrededor.

Este camino ya se ha empezado a recorrer, pero no olvidemos que esto ocurre al mismo tiempo que otras empresas están llegando, ahora, a esto de las aplicaciones móviles, ocho años después del lanzamiento de la tienda de apps de iTunes.

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