“Las empresas por fin pueden elegir el modelo TI que mejor se adapte a sus necesidades”

SIMO Network. Durante la primera conferencia de peso en esta edición, el especialista en Cloud Computing, Nicholas Carr, ha hablado sobre la tendencia de las compañías hacia el software como servicio.

Nicholas Carr es autor del libro “The Big Switch”, uno de los títulos más importantes que giran en torno a las nuevas tendencias Web como el Cloud Computing y, especialmente, a las empresas que tienen en sus manos la posibilidad de decidir qué modelo TI se adapta a las necesidades de negocio.

“Poder tomar este tipo de decisiones no es algo nuevo”, explicó Carr. “Existen desde hace siglos: Los negocios basados en la electricidad, los medios de transporte, la telefonía… siempre han acabado tendiendo hacia un modelo más abierto, en el que todos tengan cabida y pueda ser compartida”.

El caso de la informática moderna, la que nos toca vivir desde hace varios años, no es una excepción. Todo comenzó con un modelo de software privado, que ha permitido un importante desarrollo a nivel de negocio. Ha permitido a las empresas obtener un mejor rendimiento de sus actividades y ser más eficaces en muchos aspectos.

Sin embargo, el desarrollo de unos sistemas de computación mucho más potentes, así como el de las infraestructuras de Red y los servicios relacionados con Internet, han finalizado en un nuevo modelo TI, el cloud computing.

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Efectivamente, la computación en la nube ya permite que las empresas puedan decidir qué modelo utilizar para mejorar sus negocios. Este era uno de los mensajes clave que Carr ha ofrecido a la audiencia del encuentro.

La potencial ventaja de las aplicaciones propietarias se va reduciendo, mientras que la ubicuidad de las infraestructuras abiertas aumenta.

Y es que, según un estudio llevado a cabo en EE.UU., la potencia de los servidores que hacen uso del modelo tradicional no se aprovecha al máximo. Tan sólo un 20% es utilizado, mientras que el resto se pierde. En el caso de los sistemas de almacenamiento, tan sólo se aprovecha el 35% del total de capacidad. En el lado de los profesionales TI, Carr asegura que sólo aprovechan un 30% de su tiempo para desarrollar su trabajo, mientras que el resto lo pierden en tareas de mantenimiento, etc.

Estos defectos son los que puede evitar el cloud computing. Su arquitectura precisamente permite asignar más o menos recursos según se necesiten, algo transparente para las empresas pero que se puede llevar a cabo prácticamente en tiempo real.

Al hilo de esta importante característica para las empresas, el siguiente paso a dar es el de la adopción del Utility Computing, donde los departamentos de informática van perdiendo peso en las empresas, al menos como meros administradores y gestores de posibles contratiempos, ya que ese trabajo se lleva a cabo de forma remota y a través de los proveedores del servicio sobre la nube.

En definitiva, Carr ha querido recalcar cómo el cloud computing está cambiando la forma en la que las empresas TI utilizan su infraestructura, aplicaciones, datos, usuarios