Las semillas también pueden ser open source gracias a la OSSI

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Si os dicen que existen semillas open source posiblemente pensaréis que para qué, si las plantas supuestamente son algo natural y libre de patentes. Pero la realidad en el mundo agrícola es bien diferente. Afortunadamente la Open Source Seed Initiative (OSSI) quiere evitar que grandes multinacionales sigan haciéndose con el control de hasta lo más esencial.

Aunque no lo creáis, algunas semillas y plantas tienen patentes, no todas por supuesto, pero las que se usan en grandes plantaciones por todo el mundo sí. Se trata en muchas ocasiones de plantas modificadas genéticamente para aguantar mejor plagas, herbicidas, mal tiempo, así como para tener diferentes propiedades.

El caso es que estas plantas son “propiedad” de grandes multinacionales como Monsanto, que mantienen un férreo control sobre las mismas y que, además de aumentar los costes, crea una situación en la que se están perdiendo numerosas variedades al homogeneizarse los cultivos, lo cual supone un alto riesgo ante la posible desaparición de no sólo cosechas enteras, sino incluso especies de cultivos ante futuras plagas que no estén preparadas.

De hecho, empresas como Monsanto, entre otras lindezas, incluso están en el punto de mira sobre problemas medioambientales de gran importancia como la creciente escasez de abejas en el mundo.

Las semillas con patente, no pueden plantarse libremente como uno quiera, ya que debemos no sólo pagar las primeras semillas sino, según la licencia, posiblemente las posteriores semillas que obtengamos de las sucesivas cosechas, así como todo tipo de restricciones a cada cual más absurda.

Gracias a la OSSI, hay hoy 14 tipos de cultivo, 29 variedades en total, que son de uso libre cosecha tras cosecha o incluso para la creación de otras semillas, siempre que sean de licencia libre. Vamos, lo normal que se espera de una semilla o planta. El problema es que las grandes corporaciones y producciones probablemente eviten que se usen semillas libres frente a las comerciales en grandes producciones, pero esperemos que la población mundial se empiece a dar cuenta de que las patentes no son la solución para la innovación, sino todo lo contrario.

vINQulos

ArsTechnica

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