Los pioneros de GoogleGlass comienzan a abandonar el proyecto

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Algunos empezaron a temerse lo peor cuando llegó la primavera del presente año y aunque no se había confirmado nada de forma oficial, se esperaba que en torno al verano llegase el inicio de la comercialización para el gran público de las gafas inteligentes de Google. Llegó el verano, miró al soslayo, fuese y no hubo nada (con disculpas a Cervantes). Y ahora conocemos que algunos de aquellos pioneros que se apresuraron a gastar $1.500 en las primeras unidades de GoogleGlass con el ánimo de probarlas y desarrollar aplicaciones para ellas etán comenzando a abandonar dichos proyectos e incluso la utilización de las mismas.

Dos años han pasado desde que en Mountain View desvelaron un dispositivo que inauguraba espectacularmente el segmento de los wearables, más allá de los primeros intentos de relojes inteligentes que realmente suponían incidir en algunos intentos más o menos afortunados que venían apareciendo esporadicamente en los últimos años.

El hecho de que una gran marca apostase de manera tan decidida por un dispositivo tan revolucionario hacía concebir esperanzas de una inminente era en la que un porcentaje significativo de la población usuaria de móviles (tal y como explicaban desde Google) vería cómo se liberaban sus manos y se volvía a mirar hacia el frente al caminar por la calle mientras se interactuaba con la consulta de información en la Red, se tomaban fotografías o se dictaba un email.

Desde los centros de desarrollo de aplicaciones para GoogleGlass se está comenzando a filtrar la información de que está cundiendo el desánimo tras el silencio con el que Google está cubriendo la información relativa a las posibilidades comerciales inminentes de las gafas inteligentes que, lejos de estar ya en las tiendas, no parece ni mucho menos cercana la fecha en que podamos acudir a adquirirlas a establecimientos donde hoy podemos elegir casi cualquier smartphone o tablet.

No ha acompañado, tras el revuelo inicial, una incesante sucesión de prohibiciones en diversos establecimientos (cines, restaurantes, bares…) para que en su interior puedan utilizarse las GoogleGlass, algo que además hay que poner en contexto puesto que recordamos que estamos hablando de un dispositivo experimental, no comercializado al gran público y del que realmente se ven pocos ejemplares de manera cotidiana. Esa recepción ha hecho augurar un posible futuro comercial lleno de potenciales conflictos entre los usuarios y personas de su entorno o diversos locales donde accedan. Algunos analistas apuestan por un éxito más bien centrado en ámbitos profesionales o técnicos, especialmente cuando hablamos de un dispositivo cuyo precio superaría probablemente los $1.000 y que al no funcionar de forma autónoma requeriría además del desembolso de un smartphone de gama media-alta.

Desde Reuters se han puesto en contacto con 16 desarrolladores de apps para GoogleGlass de las cuales 9 afirman haber abandonado los proyectos en los que estaban trabajando relacionados con este dispositivo, esencialmente aduciendo falta de mercado potencial de consumidores del dispositivo así como limitaciones técnicas del mismo. Otros tres de estos desarrolladores han variado su orientación para ofrecer sus apps específicamente a entornos empresariales e industriales, abandonando los proyectos encaminados a ofrecer aplicaciones destinadas a consumidores “de a pie”.

Tom Frencel, director ejecutivo de Little Guy Games explica que “si se vendieran 200 millones de GoogleGlass abordaríamos la cuestión desde una perspectiva bien distinta, pero en este punto no hay mercado“. Su empresa, curiosamente, ha dejado a un lado el desarrollo de aplicaciones para GoogleGlass para dedicarse a otro dispositivo que, curiosamente, y estando destinado también a que lo tengamos en la cabeza y ante nuestros ojos, parece tener unas perspectivas algo más prometedoras: Oculus Rift.

Hasta ahora en la tienda oficial de aplicaciones específicas para GoogleGlass hay un centenar de apps, incluyendo la de Facebook aunque hay una que ha causado baja recientemente, la de Twitter.

Mientras tanto, en eBay pueden encontrarse unidades usadas de GoogleGlass en buen estado a mitad del precio por el que se vendían originariamente mientras que desde la propia Google se está ofreciendo el dispositivo a usuarios profesionales en ofertas de “2×1”, con lo que parece que el avión vuelve al hangar desde la pista antes de emprender el vuelo.

vINQulo

Business Insider

 

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