Los acreedores dan una prórroga a Qimonda

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Los trabajadores afirman: la “esperanza es lo último que se pierde”.

Qimonda, la fabricante de chips europea en problemas y uno de los principales dolores de cabeza de la industria TI portuguesa (país del que es uno de los principales exportadores), ha conseguido una prórroga antes de que se ejecutase el último paso del concurso de acreedores en el que se encuentra desde hace meses.
Los acreedores de la firma le han dado un balón de oxígeno de tres meses y medio para encontrar una solución a sus problemas financieros, como han acordado prácticamente por mayoría total.
Aunque los administradores han reconocido que “no es fácil”, como recoge la cadena portuguesa RTP, las perspectivas son las de llegar a la junta del próximo 29 de septiembre con soluciones para la difícil situación de la compañía.
Los trabajadores han reconocido que la “esperanza es lo último que se pierde”, pero han asegurado también a RTP que la situación es complicada.
Qimonda, que ya atrajo la atención de rusos, españoles y chinos como posibles salvadores, se encuentra en una situación dramática, que ya ha obligado a parar la producción en ciertas ocasiones. El fabricante de semiconductores es una de las víctimas más claras y más cercanas geográficamente de la mala situación en la que se encuentra esta industria.
A pesar de la inyección de capital público y privado del pasado diciembre, la firma se acogió en enero a la protección de un tribunal alemán.

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