Los adictos a los videojuegos no tienen por qué ser bichos raros

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Se pueden pasar más de 50 horas semanales jugando en una consola y no tener ningún problema de sociabilidad, según ha demostrado un estudio dirigido por el psicólogo australiano Daniel Loton.

Puede que sea malo para la salud, pero el que pasa muchas horas jugando con la consola no tiene por qué ser ni un bicho raro ni tener problemas de sociabilidad.
Este estudio se hizo entre 621 jugadores adultos a través de Internet. De ellos, el 15 por ciento fue identificado como “jugador adicto”, que son los que pasan más de 50 horas semanales jugando con el ordenador.

Sin embargo, sólo el uno por ciento de estos “jugadores compulsivos” resultaron tener problemas de sociabilidad, sobre todo timidez, según explicó Loton, algo que se contradice con el estereotipo sobre videojuegos más extendido.

“Nuestro estudio confirma que los videojuegos no causan problemas sociales y que estos no son los que llevan a la gente a jugar”, dijo Loton, de la Universidad de Victoria.

Loton señala que las características que definen a un jugador compulsivo son una intrusiva preocupación por el juego –en la que el tiempo que pasa jugando afecta al trabajo, al sueño y a su vida privada- y por su incapacidad para dejar de jugar.

Loton, que admitió haber jugado siempre a videojuegos, dijo que ha pasado los últimos dos años trabajando en este estudio, y la encuesta la ha realizado sobre todo a australianos del género masculino.

En su opinión, decir que el gusto excesivo por los videojuegos puede convertirse en una patología clínica es una exageración. “Desde el punto de vista clínico, una adicción es una enfermedad mental con consecuencias muy serias. En este contexto, necesitamos preguntarnos si el juego es el que hace que la gente abandone sus vidas, de la misma forma que lo hacemos con el alcohol, los juegos de apuestas y las drogas”.

vINQulos
Reuters

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