Mens sana in corpore sano: ejercicio para mejorar la productividad

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Vivimos agobiados por la carga de trabajo, los plazos de entrega imposibles, las reuniones, etc. ¿Cómo mejorar la productividad en la empresa? El secreto está en el ejercicio.

Todos somos conscientes de que el ejercicio es beneficioso para nosotros, aunque a veces es complicado sacar tiempo para salir a correr o ir al gimnasio. ¿Pero y si hacer ejercicio nos puede ayudar a mejorar nuestra productividad y, por tanto, liberar nuestro tiempo?

Según un estudio elaborado por el Russelll Clayton, profesor asociado de Management de la Universidad de Saint Leo, el ejercicio tiene consecuencias beneficiosas para nuestro cerebro, como recoge Fast Company. Por ejemplo, provoca la liberación de una proteína que ayuda a mejorar nuestro aprendizaje y capacidad de memorización. Y también se liberan endorfinas, que tienen efectos analgésicos y provocan sensación de bienestar y euforia, pero también contribuyen a reducir la sensación de estrés.

Igualmente, hacer ejercicio produce satisfacción y despierta sensaciones positivas acerca de nuestra propia eficacia. Esto nos impulsa a afrontar más tareas o situaciones difíciles, ya que los vemos como desafíos que podemos dominar, estimulados por nuestra capacidad de superación.

El experto indica que podemos realizar ejercicio en cualquier momento del día y que no es preciso que sea muy exigente. Unos 20 minutos al día puede ser un tiempo óptimo.

Hacer ejercicio también puede contribuir a la conciliación de la vida laboral y la familiar. En primer lugar, si conseguimos ser más productivos, probablemente podamos llegar antes a casa. Asimismo, si el ejercicio consigue aliviarnos de estrés y tensiones, no nos llevamos esta carga a casa.

Por otro lado, promover hábitos de vida saludable e impulsar la realización de ejercicio entre los trabajadores también tiene otras consecuencias positivas para la empresa. En primer lugar, una compañía con trabajadores saludables tendrá una menor incidencia del absentismo laboral, ya que sus empleados enfermarán o se lesionarán con menor frecuencia. Por ejemplo, si solemos nadar, nuestra espalda se verá fortalecida, por lo que sufriremos menos ante largas jornadas sentados frente al ordenador.

Además, la práctica de deporte en el seno de la empresa promueve la creación de grupo y el sentimiento de comunidad. Por ejemplo, hay compañías en las que los trabajadores hacen uso de apps como Endomondo para crear competiciones internas de running o ciclismo, compartiendo resultados en redes sociales, etc. , lo que genera interacción entre la plantilla y sana competencia. Y también tienen larga tradición las ligas internas de fútbol sala u otros deportes de equipo.

En la misma línea, algunas compañías están buscando la manera de integrar el ejercicio en la jornada de trabajo, instalando pequeños gimnasios en sus instalaciones o accediendo a acuerdos con centros de fitness para que sus empleados puedan acudir con condiciones preferenciales.

También hay otras cosas que pueden ayudar a elevar la productividad en la oficina, como la realización de periodos de descanso regulares, echar una siesta, contar con un entorno templado, generar un entorno laboral agradable o consumir –con moderación- determinadas bebidas o alimentos, como café, té verde o chocolate.

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