Los mercados TI que la industria prefiere esconder bajo la alfombra

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Los últimos escándalos permiten establecer un mapa mundi de la vergüenza de las empresas de nuevas tecnologías: censura, explotación laboral o sangrientas guerras salpican a las TI.

Los siguientes mercados posiblemente le sonarán, aunque no de la manera que esperaría encontrar en un portal de información sobre empresas y nuevas tecnologías. Guerras, la complicada industria del diamante, explotación infantil…

El mercado de las nuevas tecnologías también tiene pecados que expiar y también tiene amistades peligrosas que pueden acabar haciendo mucho daño, al menos a su imagen. En los últimos meses, varias fueron las bombas a las que sus departamentos de relaciones públicas tuvieron que cortar los cables correctos para desactivarlas y varios fueron los pecados que escaparon al secreto de confesión.

Tanto que ya podría hacerse un mapa mundi del viaje de la vergüenza de la industria TI.

La última incorporación a este oscuro mapa fue el Congo, Zaire en la mente de muchos (fue su nombre oficial hasta finales de los 90). Es el tercer país más grande del continente africano y uno de los que tiene una historia más convulsa. Antiguo Congo Belga, el mismo que manchó de sangre las manos del rey Leopoldo II de Bélgica (cuyos descendientes están ahora en visita oficial y proceso de expiación de pecados), ha estado sumido en una guerra civil en la que los diamantes han tenido mucho que decir… y mucho que pagar.

Además de diamantes, también hay otro mineral más desconocido e igualmente mortal. El tantalio: que ayuda a que los dispositivos electrónicos sean cada día más pequeños… aunque los enreda cada vez más en luchas intestinas en países que a los compradores de esos productos les parecen muy lejanos. El tantalio no fue la causa pero sí uno de los sostenes económicos de una de las guerras más brutales del mundo, como denunciaba el columnista del The New York Times que destapó la polémica.

Otro país en guerra que se ha visto salpicado por el encanto de los minerales es Afganistán, rebautizada como la Arabia Saudí del litio. En los increíbles yacimientos encontrados en el país, el litio es uno de los elementos más abundantes y es uno además de los que cualquier empresa de nuevas tecnologías daría cualquier cosa por.

El litio es básico en la elaboración de baterías, pero está a su vez ligado a problemas de explotación que podrían limitar el acceso de los fabricantes a este material. Hasta que llegó Afganistán y su litio. Ya han aparecido, por supuesto, las primeras teorías conspiranoides que apuntan a que la guerra de Afganistán no fue más que una batalla por el litio.


Debajo de la cama también se guardan a Somalia. Así, mientras el país ha pasado al imaginario popular como el lugar de las hambrunas y de la miseria y se halla ahora sumido en una fracción de poder, siendo uno de los países más pobres del mundo, es también uno de los más atractivos para las compañías de telecomunicaciones, que ven como la banca móvil y similares se convierte en el gran boom en los bolsillos somalíes.

China no es exactamente una pelusa gigante que esconder levantando con un puntapié la alfombra del salón, es más bien el jarrón de la abuela que se gira para que las visitas no vean la parte descascarillada.

China es uno de los BRIC, amada por sus elevadas tasas de crecimiento y por su increíble potencial. Pero China es también uno de los países más difíciles de todos aquellos a los que ahora se dirigen las empresas de nuevas tecnologías, porque cuenta con demasiadas sombras. Demasiadas.

La primera: un régimen político muy alejado de los estándares democráticos y que lleva a las compañías a tener que tomar decisiones que sus clientes de otros países no estarán muy dispuestos a aceptar. Google dejó el país denunciando censura, aunque fue el único.

A esta mala situación se suman otras violaciones de derechos humanos, como las jornadas maratonianas laborables. Los suicidios de Foxconn han evidenciado la malísima situación de la muy barata mano de obra china y han puesto en entredicho la ética de las empresas de Occidente que la subcontratan, como Dell o Apple.

Apple ya había tenido su propio caso de trabajadores explotados, cuando una investigación interna demostró que una de sus subcontratas empleaba a menores de edad. Algo que también le sucedió a Microsoft: aunque aquí fue un sindicato el que descubrió el escándalo de los que acabaron siendo llamados adolescentes esclavos.

No hay adolescentes esclavos, aunque al igual que en China la industria TI podría verse salpicada por problemas de censura si da el asalto a Siria. Una delegación comercial estadounidense se acercó al país estos días para intentar posicionar a las nuevas tecnologías de EEUU en un mercado hasta ahora muy cerrado… pero cuya población se multiplicará por siete en los próximos años.

La contrapartida que quitará el sueño a los departamentos de imagen: la censura online podría imperar en el país, como apunta Reuters, que también recuerda el aislamiento diplomático del país en los últimos cinco años. 

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