Microsoft amplía la protección antipiratería de Office

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Con esta iniciativa, los de Redmond pretenden “educar a los ciudadanos acerca de la piratería de software”.

Microsoft amplía las medidas de protección frente a la copia ilegal de uno de sus paquetes estrella, Office, el rey de las aplicaciones ofimáticas. La piratería se ha vuelto tan sofisticada que los de Redmond han desarrollado Microsoft Office Genuine Advantage, un programa que protege a los clientes de la suite ofimática de los riesgos del software falsificado.

De hecho, las copias de la aplicación se han vuelto mucho más accesibles. Según datos de la propia compañía, es posible encontrar una copia sellada con el estándar de Microsoft Office 2007, que en las tiendas se vende a 400 dólares, por 200 con sólo un click en cualquier buscador.

¿Demasiado tentador? Los precios lo son, aunque hay que tener en cuenta que es posible que esas versiones sean falsificadas o falsas. Cuando el software viene con una etiqueta de precio que es inferior a su valor de mercado, no es auténtica, recononcen desde la firma.
A menudo, los clientes, sin saberlo, compran programas piratas. Según un estudio reciente, realizado por BSA e IDC, e 41% del software en las computadoras de todo el mundo en 2008 era falso o se utilizaba sin licencia.Para luchar contra esta situación (y el impacto económico que implica), Microsoft ha ampliado su Office Genuine Advantage a 13 países más, elevando la cifra total a 41.
“Cuando los clientes son engañados en la compra de un software pirata, pierden acceso a actualizaciones, manuales de usuario y corrección de errores. Se ven obligados a manejar un código incompleto, elevando su riesgo de exposición a virus”, explica Debbie Walsh, directora de mercados emergentes y cumplimiento de licencias en el grupo de información de los trabajadores de Microsoft.

Los nuevos países que se beneficiarán de la herramienta son Alemania, Austria, Brasil, Finlandia, Grecia, India, Irlanda, Países Bajos, Perú, Puerto Rico, Suiza, Taiwán, Reino Unido y Estados Unidos. “La única manera de proteger a los ciudadanos es educarlos acerca de la piratería de software”, concluye Debbie Walsh.

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