Neozelandés de 18 años se enfrenta a 10 años de cárcel por crímenes informáticos

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El programador Owen Thor Walker se enfrenta a dos cargos por acceder a un ordenador con objetivos deshonestos, interferir o dañar sistemas informáticos, posesión de software para cometer actos delictivos y dos cargos por acceder a un ordenador sin autorización.

Por todo ello, podría ser condenado a una pena máxima de 10 años de prisión.

Walker no tuvo que hacer su alegato cuando compareció ayer ante el juez de un Tribunal del norte de Nueva Zelanda y pudo salir en libertad bajo fianza a la espera de que tenga lugar el juicio.

Arrestado en noviembre del año pasado, Walker formaba parte de una investigación internacional que perseguía a una red criminal informática acusada de infiltrarse en 1,3 millones de ordenadores y sustraer millones de dólares de las cuentas bancarias de los usuarios.

El inspector que lleva el caso, Peter Dovoy, explica en el Sydney Morning Herald que “muy poca gente que emprende este tipo de crímenes son perseguidos, por lo que la resolución de este caso tiene unas implicaciones internacionales muy importantes”.

Junto a Walker hay inculpadas otras ocho personas, algunas de las cuales se han declarado culpables y están ya cumpliendo sus penas.

El FBI estima que más de un millón de ordenadores fueron infectados por esta red y que las pérdidas económicas ascienden a 20 millones de dólares.

vINQulos
Sydney Morning Herald

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