El presidente de Nokia pide disculpas

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Olli-Pekka Kallasvuo reconoce que “la dolorosa medida” de cerrar la planta de Bochum “significa dolor, rabia y tristeza para muchas personas”.

En los últimos días, Nokia ha centrado la atención de los medios de comunicación tanto para lo bueno como para lo malo. El rendimiento de la compañía finlandesa es excelente, alcanzando el objetivo del 40 por ciento de cuota de mercado antes de lo previsto, ha merecido el reconocimiento del sector. Pero la política de deslocalización llevada a cabo por Nokia al cerrar la fábrica de Bochum (Alemania) para levantar una nueva planta en Rumanía ha manchado su imagen corporativa.
Desde el anuncio del cierre de la fábrica de Bochum, en la que trabajaban 2.500 trabajadores, se han sucedido las protestas en el país germano. Incluso varios miembros del Ejecutivo Merkel han llamado a boicotear los productos de Nokia. Ayer, en la rueda de prensa ofrecida para anunciar los resultados fiscales de 2007, el CEO de la firma, Olli-Pekka Kallasvuo, pidió disculpas públicamente por la “dolorosa medida” que había tomado la compañía.
“Quiero disculparme por haber llegado a la situación de tener que cerrar la fábrica de Bochum”, afirmó Kallasvuo. “Tomar una decisión de este tipo no es nada fácil, porque significa dolor, tristeza y rabia para muchas personas”, confesó.
Las razones que arguyó para justificar el cierre de la central fueron que “Bochum no es una empresa competitiva en este tipo de industria”. Así, detalló que en la sede alemana se produce el 6 por ciento de los teléfonos móviles de Nokia, suponiendo el 23 por ciento de los costes laborales, además de sufrir problemas logísticos derivados de la negativa de muchas empresas de implantarse en Alemania por sus altos costes.
“El precio medio de los móviles de Nokia ha bajado de 160 euros a 105 euros en los últimos cuatro 4 años, mientras que los salarios en Bochum han crecido alrededor del 20 por ciento en el mismo periodo”, argumentó.
Kallasvuo también señaló que el traslado de la producción a otro país también le “saldrá muy caro” a la fabricante de móviles en concepto de indemnizaciones y de imagen pública. Por último, el CEO de Nokia reconoció haber gestionado desde el punto de vista comunicativo la crisis: “Podríamos haberlo hecho mejor. No sé exactamente por qué, pero por alguna razón no fuimos capaces de hacer llegar nuestro mensaje”, manifestó.

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