Nokia es presionada por el cierre de su planta en Bochum

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El gobierno alemán y los sindicatos intentan que la compañía finlandesa revierta su decisión de trasladar la fábrica.

A comienzos de esta semana, Nokia informó que en los próximos seis meses cerrará su planta situada en la ciudad alemana de Bochum, lo que supondría la supresión de 2.300 puestos de trabajo en dicho país. La firma finlandesa adujo la decisión a que “los costes de producción y los costes salariales son elevados” en Alemania, por lo que la compañía trasladaría sus operaciones a Rumania.

La respuesta del gobierno alemán no se hizo esperar. El secretario de Estado de Economía, Hartmut Schauerte, aseguró que su país “es competitivo a nivel internacional” y lamentó que Nokia no haya podido sacar “el máximo provecho a este potencial, pese a las ayudas públicas”. Además anunció que el gobierno analizará con la Comisión Europea si el traslado de la planta ha sido planificado con medios de los fondos estructurales.

El primer ministro de Renania del Norte-Westfalia (el estado federado donde se encuentra la ciudad de Bochum), Jürgen Rüttgers, aseguró que Nokia ha recibido 60 millones de euros de la región y otros 28 millones por parte del Estado.

Por otra parte, el líder regional de Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB), Dietmar Muscheid, llamó a los consumidores a boicotear los productos de Nokia. “Quienquiera que compre un teléfono móvil hoy debería pensar sobre la elección que está haciendo y las consecuencias catastróficas que tendrán los actos de la compañía en Bochum para miles de trabajadores”, señaló Muscheid en declaraciones reproducidas por Reuters.

De todas formas, Nokia ha confirmado su decisión y está dispuesta a no dar marcha atrás. La responsable de comunicación corporativa de la empresa, Arja Suominen, explicó a EFE que la decisión de cerrar la planta de Bochum fue tomada “después de un análisis minucioso y una larga reflexión”.

Cabe recordar que la compañía finlandesa se instaló en esta ciudad alemana en 1989 y, desde entonces, se ha constituido como el segundo empleador de la región, detrás de Opel. En 2001, Nokia despidió a 340 trabajadores de los 3.000 que contaba en ese momento.

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