Nueva técnica que multiplica por 15 la densidad de datos en discos

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Los fabricantes de discos duros han ido ampliando la capacidad de los mismos poco a poco, integrando nuevas técnicas, más discos en el interior, etcétera. Pero no es nada en comparación con la novedosa técnica desarrollada por dos expertos en nanotecnología, que permite almacenar 10,5 terabits, o lo que viene a ser lo mismo 1,31 TB, en un tamaño inferior a una moneda.

Ting Xu, profesor de la Universidad de California, Bekeley y Thomas Russell,  profesor de la University de Massachusetts, han creado una nueva técnica que, teóricamente permitiría almacenar la capacidad de 250 DVDs en un disco de tamaño inferior a una moneda.

El secreto de poder empaquetar tanta información en un tamaño tan pequeño, aproximadamente 15 veces más denso que la mayor densidad conseguida en los dispositivos de almacenamiento actuales, es el autodiseño o lo que viene a ser lo mismo, forzar que los materiales del disco se organicen por sí solos en un array de datos mucho más compacto que lo fabricable por técnicas actuales.

La revista Science del día 20 de febrero ha recogido el informe sobre su trabajo. El uso de técnicas de nanotecnología tales como el autoensamblado que prometen los investigadores es una alternativa a la actual litografía óptica usada a día de hoy. Con la técnica actual se vuelve cada vez más complicado, al disponer de dispositivos cada vez más pequeños ampliar la capacidad, dado que la longitud de onda de la luz usada para crear los patrones en el silicio es más grande que la anchura de los dispositivos que los ingenieros quieren crear.

El proceso de creación es bastante complejo ya que implica tener el material a 2.700 grados Fahrenheit durante 24 horas para forzar la reestructuración del material con forma de diente de sierra de 3nm de distancia. 30.000 de esos dientes juntos sumarían un grosor similar al de un cabello humano. Tras ello la superficie del cristal se rocía con un spray de un polímero disuelto en un disolvente basado en hidrocarburos. Tras secarse y ser tratado con otro disolvente, el polímetro se queda fijado con un patrón hexaginal, como una especia de pantalla de plástico sobre la superficie cristalina. Ahora, tras vaporizar níquel en la superficie y quitando la pantalla de plástico queda una red metálica casi perfecta de puntos hexagonales. Cada uno de esos puntos puede mantener un estado magnético distinto, con el típico valor binario 1 ó 0 asociado.

De todas maneras dicha tecnología no es algo que llegue al mercado este año, ni probablemente el que viene, el desarrollo en masa de técnicas similares que competen a nanotecnología llegarán probablemente para dentro de cerca de una década.

vINQulos
Forbes

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