Obama vs McCain, elecciones 2.0

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El candidato demócrata opone un sólido proyecto normativo en materia tecnológica a las vagas promesas del republicano.

En menos de cuatro días, los estadounidenses decidirán quién gobernará su país durante los próximos 4 años. Gane quien gane, el resultado repercutirá como en un juego de dominó en el resto de países y, por primera vez, de forma muy específica en el universo tecnológico.
Barack Obama contra John McCain es el enfrentamiento, más allá de entre respectivamente el Partido Demócrata y el Republicano, entre la web 2.0 y la prehistoria de la red.
El candidato demócrata comprendió desde un primer momento el inmenso potencial que las nuevas tecnologías podían tener en el desarrollo de su campaña. Obama se marcó un tanto adelantándose a McCain en la creación de herramientas de comunicación online. Un perfil en Facebook, una página en Twitter … Hasta una red social propia, mybarackobama.com, suerte de MySpace bilingüe (inglés y español) con clara voluntad política.
Consciente de la dificultad de contactar con la capa más joven de su electorado, que cada vez ve menos la televisión y que está muy lejos de leer la prensa a diario, Obama decidió jugarse el todo por el todo y se convirtió en el primer político en dar el salto al mundo del videojuego.
Hace quince días, y en el último sprint por la conquista de la Casa Blanca, Barack Obama hizo historia comprando la primera campaña de propaganda política en un videojuego para Xbox. El anuncio se introduce en dieciocho juegos de éxito, como Guitar Hero 8, The Incredible Hulk o NBA Live 08, determinando en qué área del país se encuentra el jugador y promoviendo en aquellos estados en los que esta posibilidad es fácil y factible la inscripción en el censo electoral online.
“Estos anuncios nos ayudarán a expandir el alcance de VoteForChange.com”, explica a Reuters el portavoz de campaña, Nick Shapiro, “por lo que más gente podrá usar esta herramienta fácil para encontrar su colegio electoral más cercano y asegurarse que su voz sea escuchada”.


Frente toda esta mercadotecnia que aprovecha todas las posibilidades de la web 2.0 para llegar al poder, el republicano John McCain siempre ha ido un poco a rebufo. Por poner un ejemplo, frente a los más de dos millones de amigos de Obama en Facebook, McCain tiene que contentarse con poco más de 612.000.
Programa electoral
Pero si esta presencia o ausencia cibernética ya marca un antes y un después en la historia de la red (Barack Obama supera incluso al político pionero en materia virtual, el candidato demócrata Howard Dean), mucha mayor importancia tiene la presencia y ausencia del apartado tecnológico en sus programas electorales. 
El demócrata ha destacado desde un primer momento las nuevas tecnologías en las ideas que ha presentado a su electorado. “Barack Obama entiende el inmenso poder de transformación e innovación de la tecnología y como puede mejorar la vida de los estadounidense”, inicia el partido la propuesta TIC de su candidato.
Así, el demócrata cuenta con una intensa oferta normativa que abarca todos los problemas del sector, desde el analfabetismo digital hasta el futuro del sector. Obama quiere preparar tanto a niños y a adultos como a particulares y profesionales para asumir las exigencias de la sociedad cibernética que caracteriza al siglo XXI.
El candidato lanza ideas concretas en respeto al aprovechamiento de la red en materia democrática, a la protección en el acceso de los niños a Internet manteniendo el respeto por la primera enmienda, al uso de la web 2.0 como dinamizador empresarial o la mejora de la competitividad de EEUU en el campo cibernético, entre otras.
Además, Obama se ha posicionado desde un primer momento, incluso desde antes de ser elegido candidato demócrata, contra la política en materia de seguridad cibernética de la Administración Bush, viendo el potencial y las necesidades de esta problemática.
Frente a este despliegue, la web con las propuestas en la materia de John McCain es bastante pobre. El republicano no sólo optó por un perfil conservador a la hora de elegir a su segundo de a bordo, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, sino que ha seguido esa misma senda para afrontar la problemática TIC.


“Están comprometidos a racionalizar regulaciones en cierto modo cargas y a proteger efectivamente las propiedad intelectual americana en los Estados Unidos y alrededor del mundo”, explican en la página proMcCain y Palin.
El listado de puntos a cumplir de Obama debe enfrentarse a una vaga promesa de luchar por los derechos empresariales de los fabricantes y de ayudar a los emprendedores. 
Los republicanos dejan claro aún así que son conscientes de la gran revolución que las nuevas tecnologías han supuesto para el país en los últimos años y de su inmenso potencial para luchar contra los principales problemas del estado. Y recuerda, además, que “como antiguo director de la Comisión del Senado para el Comercio, la Ciencia y el Transporte, John McCain está cualificado de un modo único para guiar a nuestra nación en esta revolución tecnológica”.
Al margen de lo incluido o no en su programa electoral, el republicano ya ha apuntalado su posición en algunos asuntos cruciales. Los estadounidenses tendrán libertad de elección para escoger a su proveedor de Internet y las empresas de innovación verán como se suavizan las condiciones de inversión en este sector si McCain llega al poder.
Apoyo industria
La red y la industria, aún así, no han dejado de traer problemas a McCain y su equipo. A la violación del derecho a la intimidad que supuso el ataque al correo personal de Sarah Palin hace menos de un mes, al republicano el entorno empresarial TIC se le ha puesto complicado. A juzgar por las manifestaciones de ciertos directivos las nuevas tecnologías son claramente demócratas.
El creador de Facebook, Chris Hughes, ya se ha declarado abiertamente pro-Obama y ha endorsado la lista de eminencias del comité del candidato. Pero no ha sido el único. Eric Schmidt, de Google, por poner otro ejemplo de peso, también se han asociado a la propuesta demócrata.
McCain sólo consiguió, como figuras ligadas a la industria, a personajes de perfil bastante bajo entre los principales votantes a los que las nuevas tecnologías seducen y cautivan. Warren Buffet, el enfant terrible de las inversiones que disputa a Carl Icahn las pesadillas de las compañías en apuros, es un anciano de 78 años que no luce con mucha intensidad ante los cantos de sirena de Hughes.
La ex CEO de HP, Carla Fiorina, era el otro apoyo ligado a la industria del candidato del partido en el Gobierno pero, como recuerda un analista en El País, desapareció “sin explicaciones después de asegurar que ninguno de los candidatos (…) estaban preparados para dirigir una gran compañía”.

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