Ocho personas han comprado la aplicación de 1.000 dólares para el iPhone

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Aplicación por llamarle algo a este sin sentido. Seis estadounidenses, un alemán y un francés han engordado la cuenta del productor de “Soy rico” en 5.600 dólares y la de Apple, que por fin ha puesto fin a este desatino, en 2.400 dólares. ¿Nos estamos volviendo locos?

Mi compañero Javier Pastor nos contaba hace un par de días la absurda aplicación que al módico precio de 1.000 dólares se vendía en el AppStore.

Javier aventuraba que “nadie pagaría un duro por ella” pero “como hay gente pa tó”, hoy leemos que unos cuantos tipos son los felices poseedores de una imagen con una joya roja iluminada en el iPhone.

Bueno, no todos los compradores están tan satisfechos, porque uno de ellos “jugando con el ratoncito” pulsó donde no debía y se convirtió en un comprador de Yo soy Rico. Después ha reclamado de Apple la devolución del importe calificando de estafa y de fraude ridículo este tipo de venta.

Cuando otros desarrolladores esperan la aprobación de aplicaciones para incluirlas en el AppStore, nadie en su sano juicio se explica cómo la compañía dio luz verde a ésta.

Al final Apple ha hecho lo que debió hacer desde un principio, retirar la dichosa aplicación, aunque Armin Heinrich, desarrollador del esperpento, dice no explicarse “el motivo ni las normas que ha violado para la eliminación de su criatura”, asegurando “que todavía hay gente que la quiere comprar pero que no puede hacerlo”.

Lo mismo hasta tiene razón el tío. Cara no le falta y tampoco sentido comercial, porque se sospecha que todo este embrollo está calculado para vender otra aplicación que tiene a la venta que tampoco tiene mucho sentido. “Calc Pro” a 4,99 dólares es una calculadora científica con menos prestaciones que la propia de Apple que se incluye gratuitamente con el firmware 2.0.

vINQulos
tgdaily

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