Los peligros de Big Data, Google y el terrorismo para los datos personales

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La protección de datos personales se enfrenta a varios frentes: las leyes antiterroristas, las grandes empresas y el Big Data.

“La celebración de un día internacional está destinada a causas olvidadas. Afortunadamente no es el caso”. Así ha querido iniciar José Luis Rodríguez Álvarez, director de la AEPD, su intervención en la sesión de apertura de la Jornada sobre Protección de Datos que ha tenido lugar hoy en Madrid.

Hace ya 3 años desde que Europa se ha propuesto el diseño de un Reglamento de Protección de Datos. El paquete de medidas ya está en fase avanzada, aunque aún queda mucho trabajo. Con motivo de la celebración del día europeo de la Protección de Datos, la AEPD ha pedido “voluntad política” para acelerar el proceso, ahora en manos de los países miembros.

Parte del camino está hecho. En Europa, la Protección de Datos tiene rango de derecho fundamental, lo que le proporciona “efectos jurídicos vinculantes”. No obstante, la aparición de nuevas tecnologías y tendencias nacidas de las mismas complican la correcta aplicación de la ley, que se ve obligada a multiplicar sus tentáculos de acción.

Es el caso del denominado registro nacional de pasajeros (PNR), que la AEPD no aprueba.

Este registro prevé archivar todos los datos personales de quienes pisen territorio nacional a partir del próximo 1 de enero de 2016. Los datos se gestionarán y consultarán por la Unidad Nacional de Información de Pasajeros, una oficina creada con este único fin y que estará al mismo nivel que Interpol o Europol, como recoge El Confidencial.

El proyecto está en standby en el Parlamento Europeo, aunque España empezará a archivar los datos. Fuentes policiales han asegurado al diario que la información se utilizará sólo en casos relacionados con el terrorismo.

El presidente de la Asociación Española de Protección de Datos ha pedido en su intervención que se investiguen los fallos del ataque reciente al medio satírico Charlie Hebdo, antes de poner en marcha iniciativas nuevas que pueden resultar perjudiciales para el ciudadano.

“El problema no está en tener más información sino en aprovechar la existente”, ha dicho tras recordar que los terroristas que atentaron en París vivían allí.

Pero el tratamiento de datos personales tiene más enemigos.

A la Agencia le preocupan las capacidades mejoradas de recopilación de datos de empresas y en especial el fenómeno de concentración de grandes volúmenes de datos en unas pocas manos. La avalancha de datos que ofrecen los sensores, las máquinas y en definitiva, los componentes del universo del Todo Conectado, provoca que muchas empresas recopilen y usen datos sin protección.

Tampoco gustan los análisis predictivos que Big Data es capaz de hacer. Estos pueden tener un enorme impacto sobre el libre desarrollo de la persona y pueden entrañar un alto riesgo de discriminación.

Para ilustrar esta última afirmación, Zsuzsanna Belenyessy, representante del Supervisor Europeo de Protección de Datos, ha puesto el ejemplo de un reciente estudio que vía una correlación entre personas con tatuajes y las posibilidades de cometer un crimen. Ha alertado de las implicaciones discriminatorias de este tipo de análisis.

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