¿Por qué es tan cara la tinta de impresora?

Empresas

HP explica: la tinta no es barata, pero su precio está justificado por inversión, trabajo y eficiencia; los consumidores siguen viéndola como ‘agua con color’.

Una de las principales quejas de los usuarios de impresoras es el precio de su tinta. El “debe de estar hecho con sangre de unicornio” es uno de los mordaces comentarios que los usuarios hacen sobre un producto que parece mucho más caro de lo que en realidad debería ser.

Las tintas de fabricante son además las más caras de todo el espectro de tintas que existe en el mercado, lo que hace a los compradores todavía más suspicaces. Si otros son capaces de fabricarlas a menor coste, ¿por qué pagar por algo que cuesta mucho más y al final es lo mismo? Las compañías fabricantes de impresoras habían hasta ahora optado por las alertas en su producto amenazantes de daños inimaginables ante la osadía de utilizar tintas compatibles. O habían optado por los movimientos judiciales para frenar a quienes dragaban su negocio.

Ahora, al menos en el caso de  HP, se han pasado a la pedagogía. Que la tinta de la impresora sea tan cara tiene su explicación. “No digo que sea barata”, apunta Thom Brown, especialista en consumibles tecnológicos de HP, en unos vídeos que la firma ha subido a YouTube, “pero cuesta menos de lo que crees”. En comparación, el perfume o el champán son mucho más caros que la tinta de impresora que se puede llegar a consumir a lo largo del año. Según las estimaciones de la firma, un usuario medio gastará en toda su vida 159 litros de tinta que no es, y eso lo intentan dejar claro, “agua con color”.

Según HP, se invierten entre 3 y 4 años en desarrollar una nueva fórmula de tinta y se desarrollan 1.000 prototipos de cartuchos de tinta antes de encontrar el perfecto. La inversión anual en crear el “sistema de tinta perfecto” es de millones de dólares, con cientos de científicos trabajando diariamente en este campo. La tinta es una fórmula patentada, recuerdan, fruto de todo este trabajo y esfuerzo.

Aunque si estos argumentos no llegan al corazón del usuario, HP tira por las cifras: según un estudio de Quality Logic, los cartuchos de tinta de marca propietaria ofrecen un volumen de impresión un 34% mayor que los de las tintas compatibles y las impresiones tienen una vida útil 50 veces mayor con tinta de HP que con las de sus competidoras en recargas para sus dispositivos. La tinta original de HP, aseguran, sólo falla en un 1% de los casos, frente a un índice de satisfacción del 50% de las rellenadas.

Las gotas microscópicas de tinta – cuando son de HP, recuerdan- viajan a una velocidad de 50 kilómetros por hora en el proceso de impresión y pueden hacerlo hasta 36.000 veces por segundo, asegura la compañía.

Esto sería lo que justificaría sus precios. Aunque habría que ver si estos argumentos son suficientes para unos consumidores espantados ante una tinta que juzgan demasiado cara. Para ellos sigue siendo agua con color. ¿Conseguirán los esfuerzos de las marcas convencerlos de que no?

Leer la biografía del autor  Ocultar la biografía del autor