El presupuesto tecnológico de las empresas europeas crecerá el 1,9% en 2017, el triple que este año, según Gartner

EmpresasFacturaciónGestión Empresarial
1 10 No hay comentarios

Los servicios aumentan a buen ritmo mientras que el gasto en hardware y centros de datos es a lo sumo estable.

El presupuesto destinado a tecnologías de la información y comunicaciones de las empresas radicadas en Europa, Oriente Medio y África será del 1,9% durante el año que viene, según la previsión de Gartner expuesta durante el Simposium/ITXpo celebrado en Barcelona esta semana. Este incremento es ligeramente inferior al mundial, que será del 2,2%, pero triplicará el de este año, ya que la consultora calcula que será del 0,6%, con un total de 1,23 billones de dólares.

El crecimiento en 2017 provendrá principalmente del software y servicios informáticos, del 6,8 y 4,1% respectivamente, que también tuvo lugar en 2016, con el 6 y 3,8% de aumento. Los servicios de telecomunicaciones, aunque representaron en 2016 casi la mitad del total con 527.000 millones de dólares, se contrajeron el 0,9% y para 2017 crecerán el 0,7%. La partida que sigue cayendo es la de dispositivos, con poco más de 200.000 millones de dólares y una bajada del 3,7% en 2016 y del 0,8% en 2017.

Es destacable también que la inversión en centros de datos crece muy moderadamente, el 1,6% en 2016 y previsiblemente el 1,4% en 2017, con casi 60.000 millones de dólares. La consultora atribuye esta relativa baja inversión en centros de datos a que cada vez se almacenarán más solo los datos útiles dentro de la masa ingente de datos, gracias a técnicas de filtrado y análisis previo más sofisticadas. La intención es guardar solo las oscilaciones y borrar las situaciones estables, con lo que las necesidades de almacenamiento se verán drásticamente reducidas. De esta forma, la parte del hardware con mayor futuro también verá limitado su crecimiento.

La adopción creciente del software como servicio (SaaS) y de la informática en la nube es el principal causante del aumento del software y servicios de todo tipo y descenso de las compras de hardware en toda Europa pero también en todo el mundo. Si en vez de mirar el presupuesto de las compañías en Europa, Oriente Medio y África se focaliza en Europa Occidental, la evolución de las distintas partidas es la misma, aunque las caídas son ligeramente más pronunciadas, así como los aumentos más reducidos. Europa Occidental representa aproximadamente dos tercios del total del conjunto formado por Europa, Oriente Medio y África.

Así, el presupuesto en tecnologías de información y comunicaciones en Europa Occidental será en 2016 de 790.000 millones de dólares, según Gartner, y de 803.000 millones en 2017, con un aumento del 1,6%. Es destacable que la distribución del gasto en Europa Occidental es bastante distinto del de Europa, Oriente Medio y África en su conjunto.

En Europa Occidental se prevé gastar en 2016 292.000 millones en servicios informáticos y 250.000 millones en servicios de telecomunicaciones mientras que en el conjunto de Europa, Oriente Medio y África el presupuesto en servicios informáticos será de 327.000 millones, muy inferior a los 526.000 millones de los servicios de telecomunicaciones. Esto se explica, en parte, a que en Europa Occidental se dispone ya de un buena infraestructura de telecomunicaciones y la mayor inversión se hará ahora en software y servicios informáticos. Proporcionalmente, en Europa Occidental también se gasta mucho menos en dispositivos que en Europa y Oriente Medio en su conjunto.

A nivel mundial, los presupuestos de las empresas en tecnología siguen creciendo en todas las regiones. Asia Pacífico, no obstante, es donde hay más crecimiento, con el 4,1% previsto para 2017, frente al 1,8% en Norteamérica, el 1,7% en Latinoamérica y el 1,4% en Europa, según las estimaciones de Gartner. Las cifras de crecimiento son sin embargo muy superiores entre las empresas líderes en tecnología y muy bajas en las tradicionales. En Europa no hay tanta diferencia ni dispersión entre el gasto tecnológico que realizan las empresas como en Asia o Norteamérica. Se atribuye a que en Europa no hay tantas empresas que apuesten decididamente por la tecnología ni que la ignoren como en el resto del mundo; se sigue una tendencia más uniforme.