Primer contacto con GoogleGlass

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Pueden crear toda una nueva categoría de dispositivos que llevaríamos con nosotros como complementos a nuestros vestuario y que añadirían casi un sextonsentido a nuestra vida cotidiana. Durante unas horas hemos podido ver de cerca cómo funcionan de la mano del único español que cuenta con la licencia oficial de Google para desarrollar aplicaciones para estas gafas inteligentes.

A través de su empresa Droiders el murciano Julián Beltrán se ha plantado firmemente en Mountain View logrando ser uno de los pocos desarrolladores en todo el mundo con acceso al prototipo de GoogleGlass que permite poder trabajar en la programación de apps que aprovechen las características y potencialidades de este dispositivo.

Pudimos seguir la demostración gracias a que la tecnología permitió que las GoogleGlass se conectasen mediante Bluetooth a un smartphone y este a un proyector que amplificaba lo que el usuario de las gafas inteligentes ve a través de un pequeño prisma menor que un dedo meñique ubicado frente a su ojo derecho.

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Estas gafas inteligentes sitúan una pequeña pantalla sobre nuestro campo visual, en concreto en la parte superior derecha, pero en absoluto de una manera intrusiva, de hecho hay que hacer un pequeño movimiento con el ojo para centrar la imagen que un picoproyector lanza sobre un prisma que es el que realmente “dibuja” ante nosotros una pequeña pantalla de 640x 360 píxeles. Puede parecer muy poco pero no olvidemos que al tenerlo tan cerca del ojo y generar la sensación de que delante de nosotros “flota” una pequeña pantalla no es necesario recurrir a resoluciones mayores.

Esta ubicación puede cambiar por completo el uso que hacemos de dispositivos móviles, se acabó ir por la calle cabizbajos mientras miramos de reojo alternando la pantalla del móvil con el suelo, corriendo el riesgo de tropezar. Como hemos dicho GoogleGlass no es visualmente intrusivo y además de facilitar que veamos por donde andamos evitando indeseables tropiezos facilitará el que podemos consultar o emplear nuestros dispositivos móviles sin perdernos los momentos bonitos de la vida.

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Estas gafas inteligentes, con aspecto idéntico a las monturas de unas gafas sin cristales y con un pequeño aditamento en la patilla derecha, sorprenden por su escaso peso, inferior a 40 gramos. La montura es de titanio y en la patilla derecha monta la batería con autonomía (recordemos que es un prototipo, el modelo final debería mejorar estas cifras) para 6 horas de uso. También se encuentra ahí el visor, la cámara (de 5 megapíxeles de resolución) y la superficie táctil que permite manejar GoogleGlass.

Además de deslizar el dedo por dicha superficie estas gafas inteligentes pueden controlarse mediante voz tras decir en voz alta dos palabras clave, “OK, glasses”, al menos en el prototipo que nos ha mostrado Julián Beltrán puesto que sólo admite el idioma inglés, lo que en la presentación realizada en Murcia nos ha permitido bromear con que aquí para activarlas será necesario decir “acho, gafah”. Los sonidos no nos llegan mediante un auricular sino a través de transducción ósea, el sonido se transmite a través del hueso de nuestro cráneo por la zona cercana a la patilla derecha de las gafas, algo que además redunda en nuestra seguridad puesto que el oído queda libre del “tapón” que supondría un auricular no bloqueando la audición de los sonidos que se producen a nuestro alrededor.

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En cuanto a proyectos de aplicaciones específicas para GoogleGlass Beltrán nos confirmo que algunas de las apps en las que ya están trabajando incluyen una que puede reconocer los textos captados por la cámara y traducirlos a palabras que escucharía un usuario invidente, con un evolución de la idea consistente en traducir dichos textos “soplándole” al usuario la tradición bien mediante texto o mediante voz.

Hemos podido saber que GoogleGlass llegará al mercado en mayo de 2014 y el precio oscilará entre $299 y $599. El prototipo se conecta mediante Bluetooth 4.0 al smartphone con el que se comunica con el mundo aunque el modelo final podría contar con su propia conexión 4G, que permite un uso de ancho de banda limitado para momentos en que los requerimientos de datos sean bajos, minimizando así el consumo energético y reduciendo los posibles riesgos para la salud de las ondas electromagnéticas emitidas.

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Julián Beltrán nos ha efectuado una completa demostración de las funciones deGoogleGlass, mostrando cómo puede manejarse únicamente mediante comandos vocales que permiten pedir al dispositivo que nos guíe a una dirección mediante el navegador, que responda mensajes recibidos, que tome fotos o grabe vídeos y los envíe por correo, así como realizar búsquedas inteligentes que nos pueden mejorar la vida a modo de asistente omnipotenciario que tan pronto nos diría cómo se pide algo en otro idioma como nos informa del tiempo que hará mañana en la ciudad a la que viajamos.

El dispositivo está teniendo una acogida desigual debido a la desconfianza que para algunos supone la hipotética amenaza contra la intimidad de una cámara que podría estar grabando nos inadvertidamente, de hecho hay lugares públicos en Estados Unidos de América donde se ha prohibido la entrada con dispositivos de este tipo (y eso que aún no se ha presentado oficialmente y, por supuesto, no se pueden adquirir comercialmente) e incluso hay lugares donde se refieren a quienes las portan como glassholes, en un juego de palabras con el insulto asshole (tonto del culo), que podría traducirse como “tonto de las gafas”.

Pese a ello Beltrán nos ha contado que en la zona de Silicon Valley son varios cientos los usuarios de este prototipo que las llevan con asiduidad (no en vano hay que probar los prototipos) y no está habiendo ningún tipo de problemas de convivencia.

A pesar de cierta (y comprensible) reticencia de algunos sobre este dispositivo, también muchos de los presentes en el acto auspiciado por Rotary Murcia Norte que ha permitido este primer contacto con GoogleGlass reconocen el increíble y beneficioso potencial del dispositivo, como esta operación en directo de la que te hablamos recientemente que fue posible gracias al uso de seas gafas inteligentes.

Como en otros casos, la imaginación será el límite así como los propios del sistema operativo con el que funciona GoogleGlass, una especie de “mini Android” adaptado a las características del dispositivo y capaz de entenderse con el smartphone al que se conecta.

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