Publicidad on-line para impactar directamente en la rentabilidad

Empresas

Rubén Iglesias, CEO de Conteneo, explica cómo la publicidad en la red permite a las empresas de cualquier tamaño lanzarse al marketing.

La publicidad ha dejado de ser una alternativa reservada únicamente a las grandes corporaciones. La posibilidad de hacer más por menos que propone el mundo digital, su facilidad para segmentar y la capacidad de hacer seguimientos en tiempo real, favorece la presencia en la Red de pequeñas y medianas empresas, micro-empresas e, incluso, emprendedores unipersonales. Todo ello, sin incrementar significativamente los presupuestos de sus departamentos de marketing.

Así pues, está claro que la publicidad online, no sólo ha venido para quedarse, sino que ha ayudado a que las pequeñas y medianas empresas puedan beneficiarse también de sus efectos.

Muchas veces, el éxito de una campaña publicitaria tiene que ver más con el ingenio de quien la idea que con la cantidad de recursos que se destinan a este fin. Aunque lo ideal es disponer de los recursos suficientes para desarrollar campañas integrales, es decir, aquellas capaces de seleccionar diferentes tipos de soportes, diversos formatos, tiempo de exposición prolongado, etc., lo cierto es que no todas las organizaciones y, menos aún, en el contexto de crisis generalizado que vivimos, pueden permitirse las inversiones que implican este tipo de campañas. En todo caso, el asesoramiento de expertos en la materia, será estratégico para determinar qué hacer, cómo, cuándo y por cuánto, en cada momento.

Internet, se ha convertido en el mejor aliado de este tipo de organizaciones que, sin tener presupuestos elevados, necesitan “lanzarse” al mercado con cierta rapidez y, por supuesto, con las máximas garantías posibles. Este medio permite, además de segmentar hasta el más mínimo detalle el target al que dirigir los mensajes publicitarios, medir los resultados obtenidos. En este sentido, es importante insistir en que la publicidad online permite analizar los índices de rentabilidad de una campaña en tiempo real, facilitando la corrección sobre la marcha de posibles desviaciones, en caso de no obtener los resultados previstos.

La llegada de la publicidad digital ha permitido a las áreas de marketing incluir en su “mix” nuevas alternativas publicitarias y/o promocionales, tanto en formatos como en soportes, sin necesidad de incrementar sustancialmente sus partidas presupuestarias.

De hecho, aunque la publicidad en soportes convencionales (televisión, prensa, radio, exterior, etc.) se encuentra estancada actualmente, la publicidad digital rozó en España los 800 millones de euros en 2010, un 20,7% más que en 2009. Para 2011, se estima que la inversión roce ya los 1.000 millones de euros.

Estos datos, obtenidos del último informe presentado por Interactive Advertasing Bureau (IAB), consolidan la percepción que los expertos en la materia tienen sobre los soportes digitales a los que consideran una parte imprescindible a tener en cuenta en cualquier campaña publicitaria, ya sea de grandes corporaciones como de pequeñas empresas.

Con independencia del tamaño de las organizaciones, de su actividad o del sector en el que operen, lo ideal para “triunfar” con su publicidad es elaborar un plan de medios lo suficientemente personalizado como para hacer que cada acción sea única.

En este sentido, es importante señalar que actualmente existen en el mercado herramientas y servicios online de contratación publicitaria que proporcionan el diseño y ejecución de estos planes a medida. Una medida que, insisto, incluye tanto campañas de gran envergadura con diferentes soportes online y offline, distintos formatos y un presupuesto considerablemente alto, como otras campañas más ajustadas que podrían partir incluso desde sólo 50 €.

En definitiva, la publicidad online permite abaratar costes, reducir tiempos, llegar con facilidad al público objetivo y mejorar los resultados. Pero además, facilita, por un lado, el acceso de los pequeños anunciantes al mundo de la publicidad y, por otro, la combinación de dos tipos de soportes que, aunque claramente diferenciados, persiguen un objetivo común: acompañar a las empresas en su camino al éxito.

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