Qimonda: Primeros beneficiados por la quiebra, mientras Portugal teme despidos

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Las estimaciones de los sindicatos lusos elevan a 1.150 empleados el número de trabajadores que podrían verse afectados.

La quiebra de Qimonda podría no salpicar a Infineon, que cuenta con la mayor presencia en la estructura accionarial de la fabricante de chips. Las previsiones para el presente ejercicio de la alemana son buenas, en comparación con el acogimiento de su participada a una declaración de insolvencia.
Infineon está mejor preparada para el 2009, como publica Forbes, e incluso podría verse beneficiada por las decisiones que se tomen al respecto de Qimonda. Como explica la revista económica, un plan de salvamento para la fabricante de chips aseguraría uno similar si la situación se volviese difícil en una tecnológica mayor.
La complicada situación de Qimonda tendrá también un efecto en sus competidoras en el mercado de los chips, un segmento que se ha visto especialmente afectado por la crisis en los últimos meses.
Por el momento, Elpida ya ha conseguido una subida de importancia en bolsa, tal y como publica Bloomberg, aunque la firma no confía en que la mala situación de Qimonda sirva para eliminar un rival y reestructurar el mercado de forma inmediata. “Esto puede ayudar en el balance de la oferta – demanda a largo plazo, pero no prevemos ningún impacto inmediato”, asegura una portavoz de Elpida.
Las otras beneficiadas por la situación de Qimonda serían, según las estimaciones de un analista para el canal económico, Samsumg y Micron.
Portugal, despidos
Los sindicatos portugueses ya han empezado a contar con la posibilidad de que la quiebra de Qimonda, la mayor exportadora del país vecino, conlleve el inicio de un proceso de regulación de plantilla de su filial en Portugal.
La compañía ya despidió a 300 trabajadores temporales en diciembre y estaba sufriendo la escasez de materias primas en sus planos de producción, tal y como publica Diario de Notícias.
Las estimaciones de los sindicatos lusos llevan la cifra de posibles despidos hasta los 1.150 empleados, entre los que se encontrarían fundamentalmente los trabajadores temporales.
La Administración portuguesa ya ha asegurado que está trabajando para que la situación de la compañía tenga el mínimo impacto en el país. El primer ministro, José Sócatres, aseguró que su gobierno está en contacto continuo con la firma para asegurarse de que “la fábrica lusa se mantenga trabajando”, palabras que se complementan con las declaraciones tranquilizadoras del ministro de Economía, Manuel Pinho.
“Cuando se pide una insolvencia de este tipo, para hacer una reestructuración, algunas unidades del grupo pueden salvarse, pero esto depende de los inversores”, declaró Pinho, tal y como recoge Jornal de Notícias.
Por el momento, la firma aún no ha puesto cifras finales a cómo afectará la declaración de insolvencia a su filial. “Ante la complejidad de toda esta situación, aún no es posible determinar las consecuencias del nuevo escenario para Qimonda Portugal”, apuntan fuentes de la compañía en un comunicado a los medios que recoge RTP.

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