¿Qué ha sido de las tabletas celestiales?

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Aunque salieron al mercado trastocando la visión que se tenía de la informática profesional (y de ocio) con su combinación de potencia y movilidad, las ventas mundiales de tabletas se están resintiendo.

¿Tienen futuro las tabletas? Esta pregunta cobra peso con el paso de los meses y se convierte en una duda razonable. Y es que apenas cinco años después de que Apple anunciase el iPad original, que comenzó a venderse el 30 de abril de 2010 y que instauraba en el mundo informático una clase diferente de gadget poco después de la popularización de los smartphones, comienzan a deshincharse las ventas de estos aparatos que se encuentran a medio camino entre los teléfonos y las computadoras, entre la movilidad y la potencia. Y eso no cuadra con la etiqueta de “PC killer” todopoderoso que se les había impuesto. El iPad y las tabletas que han ido proponiendo distintos fabricantes nacieron para triunfar.

“El iPad es nuestra tecnología más avanzada en un dispositivo mágico y revolucionario a un precio increíble”, fueron las palabras utilizadas el día de su revelación por el cofundador y por aquel entonces CEO de Apple, el malogrado Steve Jobs, para referirse a una creación cuyo lanzamiento sirvió para proclamar el inicio de una supuesta era post-PC. “El iPad crea y define una nueva categoría de dispositivos que conectarán a los usuarios con sus aplicaciones y su contenido de una forma mucho más íntima, intuitiva y divertida de lo que ha sido antes”. Y por eso “el iPad es algo completamente nuevo. Estamos deseando que los clientes pongan sus manos sobre este producto”, insistía Jobs a las puertas de su comercialización.

Con el paso del tiempo, la identificación del iPad con la innovación no ha desaparecido. El pasado mes de octubre, cuando se desveló la pareja de iPad Air 2 y iPad mini 3, el vicepresidente sénior de Marketing Mundial de Apple, Philip Schiller, hizo incidencia en el primero de estos productos diciendo, precisamente, que estaba “repleto de innovaciones increíbles”. ¿Por ejemplo? “El iPad Air 2 tiene una nueva pantalla Retina con revestimiento antirreflectante, un chip A8X de 64 bits de segunda generación, nuevas cámaras iSight y FaceTime HD, Wi-Fi y LTE inalámbrico más rápidos, e incluye el revolucionario sensor de identidad dactilar Touch ID”, de acuerdo con la enumeración de Schiller.

Desde Apple también se habla de “pieza de cristal mágica que corre más de 675.000 apps diseñadas a medida” que “es lo suficientemente fina y ligera como para sujetarla cómodamente todo el día”. Pero una cosa es el lenguaje publicitario, por mucho que se base en realidades, y otra la reacción final de los consumidores. Y lo cierto es que a lo largo del último año contabilizado, Apple ha vendido menos tabletas. Y eso no pinta a buena señal. Desde el Q2 de su año fiscal 2014 al Q1 de su año fiscal 2015, la firma de la manzana mordida ha ido perdiendo en todas las comparativas consecutivas que se han llevado a cabo con los trimestres equivalentes de años anteriores. Así, sólo colocó 21,4 millones de tabletas en su cuarto más reciente frente a los 26,03 millones del Q1 de 2014.

Mientras tanto, los teléfonos iOS comandados por iPhone 6 y iPhone 6 Plus marcaron tres meses de ingresos récord con casi 74,5 millones de unidades durante ese mismo Q1 de 2015 sobre los 51 millones del mismo periodo del año fiscal anterior. Aquí cabe recordar que los nuevos iPhone se alejan por fin de las 4 pulgadas, como otros competidores, y eso es importante. Además, al cuestionarnos el futuro de las tabletas, hacemos referencia a los productos de Apple porque el iPad se trata de un referente dentro del mercado tablet y uno de los modelos más conocidos entre los usuarios, hasta tal punto que hay quien llama iPad a cualquier tableta. Es célebre, pero se tambalea. Y esta caída en ventas, más allá de tratarse de una cuestión que compete a sus responsables en Cupertino, perjudica al sector en general.

Según un informe de IDC, justo ese tramo temporal que coincide con los 21,4 millones de iPads apuntados fue el primer trimestre de la historia en el que las distribuciones de tabletas descendieron en una comparativa interanual. Entre todos los vendedores consiguieron poner en circulación 76,1 millones de tabletas (y 2-en-1), que son 2,5 millones menos que en el trimestre usado de referencia. Junto a Apple, otras tres firmas tropezaron a lo largo de octubre, noviembre y diciembre: Samsung, Asus y Amazon. Los fabricantes asiáticos se dejaron 2,5 millones (Samsung) y 1 millón de unidades (Asus) por el camino. Mientras, la empresa de Seattle pasó de anotarse 5,8 millones de tabletas en su recuento particular a 1,7 millones. ¿La única firma que ha mejorado del top 5 de fabricantes, a falta de una nueva revisión? Lenovo, con un crecimiento del 9,1%.

De verdugo a víctima

Fuente-Shutterstock_Autor-Andrey Armyagov_phabletLas tabletas se convirtieron en su día en verdugo de los ordenadores, que siguen existiendo, por supuesto, pero que no han vuelto a alcanzar las cifras de venta que manejaban en su época dorada. Incluso se ha llegado a cuestionar la supervivencia en épocas venideras de los sobremesa. Sin embargo, la vida da muchas vueltas, y la tecnológica también. A las propias tabletas les ha salido ahora una dura competencia en forma de phablets que están dando al traste con su imagen de dispositivo ideal que llevar de un lado a otro para seguir siendo productivo. Obviamente, no se trata de que las tabletas que están saliendo al mercado sean peores, ni mucho menos, pero prácticamente todo lo que los usuarios hacen con estos dispositivos para trabajar o entretenerse se puede replicar en gadgets con pantallas algo más pequeñas.

Parte de las tabletas que se desarrollan supera las 10 pulgadas de tamaño de pantalla. Los phablets, por su parte, andan por encima de las 5 y por debajo de las 7 pulgadas, limitando con las tabletas más pequeñas, o minitabletas, y ofreciendo la capacidad de realizar llamadas como ventaja, con sólo acercarlos al oído. ¿Suena aparatoso? Los usuarios, en términos generales, han dado su beneplácito a esta alternativa. Flurry ya ha constatado que, en un año, los phablets multiplicaron por cinco su representación en el panorama móvil. Y los expertos de Juniper Research calculan que justo antes de terminar esta década, en 2019, la etiqueta de phablet penderá de dos de cada diez terminales móviles inteligentes.

Sea por la competencia directa de nuevos productos, por temas de precio, los gustos en países emergentes, el desinterés o quizás la saturación del mercado y unas renovaciones no muy frecuentes de las tabletas, o cualquier otro motivo que podamos ir arrojando al saco de las suposiciones, hoy por hoy estas máquinas tipo iPad están retrocediendo posiciones. Ya no crecen a un ritmo desenfrenado. Las firmas de investigación, de hecho, han rebajado sus expectativas en alguna ocasión y parece que la situación no tiene visos de acelerarse a corto plazo. Gartner cree que entre tabletas y clamshells, que ella aúna, se enviarán unos 236 millones de dispositivos en 2015. Serán casi 258 millones en 2016 y 276 millones en 2017. IDC, mientras tanto, apunta a 269,4 millones para 2019, juntando tabletas y 2-en-1 que, en lugar de ganar cuota de mercado global en dispositivos conectados, bajarán al 10,7%. Las previsiones señalan que los smartphones serán los grandes dominadores con casi 2.000 millones de unidades y una participación del 77,7% en cuatro años. Ellos sí brillarán como dispositivos celestiales.

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