Salir de las garras de Telefónica en Argentina

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El autor de este artículo se lamenta de que la única posible alternativa a Telefónica en su país, Telmex, haya decidido hacer más lenta la conexión ADSL.

El multimillonario mexicano Carlos Slim parece estar jugando al RISK con su empresa de telecomunicaciones TelMex para batir a Telefónica en su segunda colonización de Sudamérica, y está gastando sus millones en expandir su presencia por toda la región. Odiada en su propio país, TelMex se comporta de forma muy agresiva en los nuevos mercados, donde a menudo tiene que enfrentarse a los monopolios de bucle local. En la mayoría de los casos, este monopolio se llama Telefónica. Además, en algunos países como Argentina, la competición no se hace en igualdad de condiciones y TelMex tiene que conseguir clientes utilizando las ondas.

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El año pasado me enteré de que había un nuevo servicio que proporcionaba TelMex: un servicio de teléfono e interweb al que llamaba SCI, que te proporcionaba básicamente bucle local inalámbrico (WLL) e Internet en el espectro de frecuencia 3.2 GHz. La compañía heredó el espectro después de adquirir MetroRed y utilizaba el equipamiento del WLL de la compañía canadiense SR Telecom.

La oferta era bastante atractiva en comparación de lo que había por ahí: un mega de ancho de banda más número de teléfono por 50 dólares al mes, e incluía unos miles de minutos de llamadas locales mensuales por el mismo precio. Telefónica no ofrecía nada de nada.

Así que harto ya de Telefónica, me puse en contacto con TelMex dispuesto a suscribir el servicio. La teleoperadora me dijo que lo sentía mucho pero que ese servicio se había dejado de ofrecer y que a cambio podía tener por el mismo precio dos líneas telefónicas con un ancho de banda de 512 K. Le dije a la chica de Telmex que los 512K no eran suficientes para mí y ella me contestó que la empresa ya no tenía el CPE canadiense ni el plan de 1 mega en su sistema de ventas. Me dijo que era un buen cambio, porque por el mismo precio podía ahora tener cuatro líneas telefónicas. Me imaginé en una conferencia a cuatro bandos y no me gustó nada.

Lo que resulta irónico es que muchos de nosotros estaríamos dispuestos a coger lo que fuera con tal de dejar de pagar a la omnipresente Telefónica.

Traducción de Diana Delgado de un artículo de Fernando Cassia del 1 de julio de 2007.

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