Se cumplen 40 años de la primera llamada desde un teléfono móvil

Movilidad

El 3 de abril de 1973, el ingeniero de Motorola Martin Cooper y su rival en Bell Labs Joel Engel protagonizaron la primera llamada móvil pública de la historia.

Hace ahora cuatro décadas, que se dice pronto, se realizó la primera llamada a través de un teléfono móvil.

El encargado de dar ese paso que daría un vuelco al desarrollo tecnológico y a la forma de entender la relación (y la comunicación) entre personas fue el entonces director general de la división de Sistemas de Motorola, Martin Cooper.

Y quien respondió al otro lado de la línea fue su gran competidor y en aquellos momentos director de Desarrollo de los Bell Labs, Joel Engel, que tuvo que escuchar cómo Motorola los había derrotado en la carrera por hacer funcionar un teléfono móvil en condiciones normales.

“Joel, te estoy llamando desde un verdadero teléfono celular, un teléfono portátil que se puede llevar en la mano”, fueron las palabras exactas de Cooper, que en aquellos momentos caminaba por la calles de Nueva York.

“Caminado por la calle hablando por mi móvil, los sofisticados neoyorquinos se quedaron boquiabiertos viendo cómo alguien se movía mientras realizaba una llamada de teléfono”, recuerda este ingeniero, considerado desde ese día el padre del teléfono móvil y que en 2009 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica junto con Ray Tomlinson, inventor del correo electrónico.

Si bien no se trataba de la primera llamada móvil de la historia, porque el invento ya había sido probado con anterioridad en los laboratorios, esta llamada registrada el 3 de abril de 1973 sí se considera la primera móvil en el “mundo real” o la primera llamada móvil pública.

El aparato utilizado para este cometido, un Motorola DynaTAC 8000x, pesaba casi 1 kilogramo y medía unos 25 centímetros sin contar la antena, muy lejos de los estándares actuales de movilidad. Además, su tiempo de conversación llegaba únicamente a los 35 minutos, tardaba 10 horas en volver a cargarse por completo y costaba más de 3.000 euros.

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