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Empresas

“El problema viene cuando se trata de compañías que dan servicio a/sobre ciudadanos españoles pero que son de otros países en los cuales su legislación se lo permite”, apuntan desde la Asociación de Internautas.

Internet sigue suponiendo una oportunidad para nuevos modelos de negocio. La creciente participación de los usuarios en la esfera pública virtual a través de redes sociales, foros, blogs y páginas que permiten cultivar aficiones comunes, está siendo aprovechada por un nuevo tipo de empresas, las compañías especializadas en búsquedas de personas.

Hay diferentes modalidades de estas start-ups, pero en definitiva su negocio se basa en un mismo objetivo: proporcionar información personal sobre un individuo a terceros que la solicitan.

Antes de entrar de lleno en la legalidad o no legalidad de estas sociedades es necesario hacer referencia a una tendencia creciente: cada vez más las empresas buscan a futuros trabajadores en las redes sociales.

Al igual que se han extendido las plataformas sociales tradicionales también se ha comenzado a incrementar la cantidad de redes profesionales, pensadas sobre todo para establecer relaciones laborales y como punto de encuentro entre empleados de sectores afines o conectados de alguna forma.

No conformes con el buen hacer de este tipo de páginas los departamentos de recursos humanos de muchas empresas comienzan a indagar más a la hora de realizar un proceso de selección de personal. En este sentido, muchas reconocen que usan los buscadores puestos a su alcance en Internet para obtener información personal que les dé pistas de la personalidad y carácter de algunos candidatos, así como algunos apuntes de su trayectoria.

Sin duda, se trata de un arma de doble filo. Muchos posibles demandantes del puesto pueden verse perjudicados por la información recogida en boletines oficiales, organismos públicos, etc, entre la que se encuentran datos sobre procesos jurídicos, penales o administrativos. Pero por otro lado, si se aprovecha bien, Internet puede suponer una herramienta de marketing que resalte las fortalezas y habilidades de algunos profesionales y proporcione a éstos cierta ventaja competitiva frente al resto de candidatos.

Servicios de pago y gratuitos

Como una de sus amplias funcionalidades, precisamente para satisfacer la curiosidad de las empresas sobre sus futuros trabajadores, han surgido este tipo de sociedades de búsqueda de personas. La mayoría de ellas cobran por sus servicios, aunque hay algunas que proveen la información de forma libre.


Spokeo se haya en el segundo grupo. Se trata de un sistema gratuito (aunque requiere suscripción) que se sirve de direcciones de correo electrónico para hacer un rastreo de la actividad de éstas en varios tipos de servicio, entre los que se encuentran blogs, redes sociales, páginas que alojan contenidos como imágenes o vídeos, listas de peticiones en Amazon, listas de reproducción de Pandora, etc.

En el ámbito español ha comenzado a operar recientemente 123people, una web que ofrece de forma instantánea y gratuita información personal a través de un algoritmo de búsqueda propio. La página no almacena los datos, sino que presenta aquellos públicos y al alcance de todos a través de la red. Según señalan, la gran diferencia con la primera tipología de estas empresas es que éstas “cobran por un servicio que añade información de Internet (pública) a información semi-privada, como familiares y demás, que obtienen de registros.”

En el segmento de compañías que desempeñan actividades lucrativas relacionadas con la búsqueda de personas está Rapleaf, una firma que ofrece a las empresas la posibilidad de elaborar bases de datos compiladas con multitud de perfiles sociales detallados para finalidades principalmente de marketing.

Según afirma su vicepresidente de desarrollo empresarial, Joel Jewitt, su actividad se centra exclusivamente en “juntar” la información. “En la medida en que no se va más allá de eso, estamos dentro de las normas de la privacidad actuales”.

Dateas.com es otro portal que cobra por este tipo de servicios. La compañía, que opera en varios países como Argentina, España, Estados Unidos y Francia vende dossieres individuales por un precio de 9 euros con tan sólo facilitar nombres y apellidos, país de residencia y DNI de terceras personas.

Según la propia web de Dateas, dentro de la información que se facilita en el ámbito español se incluyen domicilios y teléfonos, posibles parientes y vecinos, ocupación, cargos y dirigentes de empresas, defunciones y obituarios, búsqueda en boletines oficiales, bases de ex alumnos, etc.

La oferta se amplía sensiblemente cuando el investigado se encuentra en Argentina. En este caso se ofrece además de lo ya mencionado, facturas, deudores, morosos, juicios y mediaciones, estado civil, edad, fecha de nacimiento, datos de empleados o empleadores, inhabilitaciones, embargos y un largo etcétera.


“Dentro de un marco legislativo que tiene por finalidad equilibrar los derechos a informar y la protección de la vida privada del otro Dateas.com en ningún caso provee información sensible, sino que se limita a tratar información de acceso público y para la satisfacción de intereses legítimos de los usuarios del servicio”, señalan desde el servicio de Satisfacción al Cliente de la compañía.

Sin embargo, es necesario mencionar a otra empresa que opera de forma similar a Dateas, Globinfo, que se encuentra actualmente siendo investigada por sugerencia de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires por la vulneración de la privacidad.

Marco legislativo difuso

Lo peligroso de este tipo de servicios viene definido por la propia naturaleza global de Internet, con un marco legislativo que, por el contrario, es localista. Aunque las leyes de protección de datos se asemejan en algunos países, cada Estado dispone de su propia jurisdicción. En el caso de España ésta es la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).

Tan sólo en los países de la Unión Europea existen directivas comunes y acuerdos que poco a poco empiezan a estar operativos en otros extracomunitarios como Estados Unidos, aunque por el momento no existe una ley supranacional.

Según comentan desde la Asociación de Usuarios de Internet, “el problema viene cuando se trata de compañías que dan servicio a/sobre ciudadanos españoles pero que son de otros países en los cuales su legislación se lo permite. Estos casos, son los más complicados, solo se resuelven con acuerdos internacionales y con una homogeneización internacional de las legislaciones”

Una de las regulaciones comunitarias que rige la materia es la Directiva 95/46, que tiene por objeto principalmente la protección del derecho a la intimidad en relación a los datos personales.

Según reza el escrito, cualquier individuo del cual se recaben datos debe dar su consentimiento explícito para ello y, en el caso de facilitarse los mismos a un tercero, la persona deberá ser informada de quién es el responsable del tratamiento, quién es el destinatario último y la finalidad de esta utilización.

Como es visible, en la mayoría de los casos estos
parámetros no se cumplen de antemano, sino que las empresas de búsqueda de personas con intereses lucrativos suelen acogerse al derecho de rectificación posterior de los interesados. Esto supone que este tipo de compañías afirman suprimir la información que pueda existir sobre un individuo sólo en el caso de que éste se dirija a ellas para solicitárselo.

Autor: apayo
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