Según Snowden en la NSA se intercambian nuestras fotos íntimas

Seguridad

¿Eres joven? ¿De aspecto físico agraciado? ¿Te has hecho alguna fotografía con poca (o ninguna) ropa? ¿La has enviado por email o mensajería a tu pareja o algún amigo/a con derecho a roce? Pues para tu tranquilidad Edward Snowden, el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional que destapó el pasado año el escándalo de espionaje mundial a través de Internet ha reconocido en una entrevista que los empleados más jóvenes de la NSA, cuando investigan en los datos personales de los usuarios de la Red, tienen la jovial costumbre de guardar las fotografías de personas atractivas (especialmente cuanta menos ropa lleven encima), intercambiándolas entre ellos. Ha nacido NSAporn.com o algo así.

Desde el momento en el que el pasado año más o menos por estas fechas salió a la luz el escándalo del espionaje a través de Internet por parte de la NSA ya podíamos empezar a sospechar que cualquier cosa que enviásemos por medios electrónicos corría el riesgo de ser interceptada por los todopoderosos ojos y oídos de la Agencia de Seguridad Nacional.

Como habitualmente el ciudadano medio no está envuelto en conspiración criminal alguna no suele temer, ni siquiera sospechar, que sus comunicaciones electrónicas están siendo intervenidas por espías estadounidenses, pero resulta que sí estamos constantemente monitorizados y es como si cada cero y cada uno que se genera en Internet por nuestra acción pasase un filtro en el que además de atentados, tráfico de drogas o de armas, transacciones ilícitas o conspiranoias varias, quedan también atrapadas fotografías íntimas de usuarios anónimos e inocentes. Y además terminan convertidas en cromos que intercambian entre sí algunos de los empleados más jóvenes de la NSA.

Es lo que acaba de revelar Edward Snowden en una entrevista (a partir del minuto 10, en este enlace) al mencionar que ocasionalmente cuando en las investigaciones que llevan a cabo los analistas de la agencia de seguridad estadounidense aparece algún archivo fotográfico en el que chicas jóvenes y atractivas se muestran con poca o ninguna ropa la imagen termina recorriendo los buzones del resto de compañeros ( la mayoría de los analistas son varones heterosexuales).

En palabras del propio Snowden, hablamos de jóvenes de entre 18 y 22 años, que repentinamente se ven situados en cargos de responsabilidad, con acceso a ingentes cantidades de datos que incluyen información privada de millones de personas, y aunque tampoco es que suceda a diario, pero tampoco es tan extraño encontrarse entre dicha información que el usuario guarda con celo imágenes de esta naturaleza íntima. Cuando encuentran esa foto casi que instantáneamente se produce la relación causa-efecto “codazo al compañero-mira esto, colega”. De ahí al “espera que lo vea Johhny” y que este a su vez quiera compartirlo con Matt y este con Robert… al final la foto termina circulando por media plantilla.

El problema es que estos comportamientos no se auditan ni quedan reflejados de ninguna manera pero si ya estábamos siendo sometidos a una intromisión en nuestra intimidad esto va aún más allá. Malo es que un analista de la NSA lea tu correo electrónico buscando una posible conspiración terrorista, pero es bastante peor que la foto que tu novia te ha mandado como adelanto de lo que te espera esta noche en casa cuando llegues termine exaltando a vaya usted a saber cuántos postadolescentes de hormonas revolucionadas en una base de espías en la otra punta del planeta.

vINQulo

The Guardian

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