Silicon Saxony, el corazón tech de Alemania

Empresas

El antiguo centro de producción de ordenadores del bloque comunista, situado en Dresde, supo resurgir tras la caída de la Unión Soviética, siendo actualmente el enclave de referencia europea en la producción de microchips.

Especial desde Bonn, Alemania

Trecientas empresas y más de 40.000 personas forman el Silicon Valley de Europa, situado en Alemania, y el conjunto de empresas dedicadas a la microelectrónica más grande del continente. Es Silicon Saxony. Lo de Silicon, como es de suponer, es una imitación al nombre del conglomerado de empresas TIC en California. Lo de Saxony es por la localización: en Sajonia, más concretamente en su capital, Dresde.

Antes de la unificación alemana, la ciudad de Dresde ya era popular por acoger gran cantidad de empresas relacionadas con la electrónica,
que habían crecido en el este del país gracias a las ayudas gubernamentales. Con la gran fuerza que fue cogiendo el mercado germano, creció también la tendencia a implantar un mayor número de compañías. Empresas de todo tipo están, actualmente, asentadas en esta región, la que más rápido crece en Alemania.
Sajonia, con un tamaño como la mitad del vecino país Suiza y clave de la industria alemana desde principios del siglo XIX, muestra, históricamente, un enclave perfecto para una economía productiva: durante los primeros años del siglo XX era la región con mayor PIB de toda Europa y hasta el colapso del comunismo a finales de los ochenta, producía el 50% del total de la producción de Alemania Oriental. Además, durante los años que duró la división alemana, la Unión Soviética escogió Dresde como centro de producción de ordenadores de todo el bloque. Tras 1989 la región, que durante la Guerra Fría contaba con muchas ayudas estatales, comenzó a venirse abajo, para susto de muchos, pero Kurt Biedenkopf, economista convertido en político supo ver el potencial de Sajonia y sacarle partido. Uno de los puntos clave en aquel momento, según una publicación de The Times en 1998, era el alto desempleo que generó la caída del Muro de Berlín en el este de Alemania.

Las empresas asentadas en Dresde son de diversos sectores, desde el automovilístico, hasta la microelectrónica y la nanotecnología, pasando por otros sectores como la tecnología medioambiental y la biotecnología. Es mundialmente conocido que Alemania es un gran referente en el terreno internacional en cuanto a fabricación de coches, pero no es tan popular el hecho de este enclave sajón es un punto clave en cuanto a la fabricación de semiconductores. Concretamente, esa unión de casi 300 compañías desarrolladoras de la microelectrónica, forman el Silicon Saxony, conjuntamente con institutos de investigación y universidades. Según un estudio, el 90% de los empleados en Silicon Saxony tienen preparación universitaria, haciendo de este porcentaje el más alto de todo el país.
En 1998, cuando AMD, la segunda empresa fabricante de semiconductores del mundo, decidió crear su primera fábrica en Dresde, fue la primera vez que se acuñó el término Silicon Saxony. La empresa señaló entonces que la razón que le había llevado a decantarse por Dresde era el material humano que esta región poseía. Según Jerry Sanders, cofundador de AMD, los especialistas en microprocesadores que se podían encontrar en Dresde estaban muy bien formados y tenían mucho interés en el trabajo que hacían. Lo de la motivación lo confirman las encuestas: según un estudio publicado por el mismo Silicon Saxony, los empleados en estas compañías trabajan una media de 62 horas más que el resto de los alemanes. El líder de AMD acentuó en su momento, además de las características de los trabajadores, la flexibilidad laboral que Alemania ofrecía, gracias a las autoridades. Sanders tuvo buen ojo: actualmente el Silicon Valley europeo es el líder europeo en fabricación de semiconductores en el continente y ocupa el quinto mundial.


Ignacio Gurrea, consultor internacional, confirma esta visión del mercado germano. No solo el 1998, cuando AMD creo su fábrica en Dresde, Alemania era un buen enclave para la apertura de nuevos negocios. Actualmente, aunque tiene desventajas como que para negocios a corto plazo, no sale tan rentable como otros mercados, por su alto coste de producción, Alemania es, según Gurrea, un punto de referencia en Europa en “calidad en productos tecnológicos, desde antes de la Segunda Guerra Mundial”, basado en “innovación y calidad”.

Silicon Saxony, a pesar de las ventajas mencionadas, no escapó de la crisis económica mundial. El pasado 2009 presenció gran cantidad de huelgas de los trabajadores de las diversas empresas. Algo destacable, teniendo en cuenta que los alemanes no son muy dados a salir a la calle y que una huelga en este país es algo excepcional.

Un repaso por las más conocidas empresas del Silicon Saxony

Las compañías de este enclave de Dresde facturan conjuntamente unos 4.000 millones de euros anuales. Todas ellas, casi las 300 empresas, contribuyen a esta suma, pero alguna de ellas son mucho más populares y son el principal motor de la región. Una de ellas es la ya mencionada AMD, segundo productor mundial de microprocesadores, tras Intel, que desde hace 12 años forma parte del entramado TIC sajón. Cuando se abrió esta fábrica a finales de los noventa fue una gran novedad ya que era, según referían los medios de comunicación en aquel momento, la más avanzada fábrica de láminas de silicio del mundo. Casi dos años después, Dresde se convertía en la cuna del primer AMD Athlon, una de las más conocidas gamas de productos de la compañía.

Otra de las empresas que llegaron a ese terreno casi vacío hace unos años, convirtiéndolo en un conglomerado empresarial ha sido Infineon, antigua filial del grupo Siemens y el segundo fabricante de chips en Europa. Con sede en Munich, Infineon consideró Dresde el mejor emplace para sus fábricas, para las que sigue invirtiendo grandes cantidades de dinero, la última el pasado año, cuando invirtió 10 millones de euros en este enclave sajón para expandir su negocio de facturación.

Por su parte, Motorola e Infineon, allá por 1998 también decidieron adentrarse en el mercado de los microchips creando la joint venture Semiconductor300, con sede en Dresde y actualmente denominada Qimonda Dresde que fue unas de las compañías que más reveses sufrió a causa de la crisis económica. NXP Semiconductors, empresa fundada por Philips y con sede en Holanda, también es muy activa en el conglomerado que forma Silicon Saxony.

Silicon Saxony no ha conseguido aun un renombre mundial como sí lo hecho Silicon Valley y la mencionada denominación se usa poco fuera de Alemania. Pero a pesar del inconveniente que puede suponer el gran crecimiento de otros mercados mundiales frente al germano, la zona de Sajonia es definitivamente un punto fuerte de Europa y las diversas ventajas del mercado alemán parecen procurar que esto vaya a seguir siendo así.

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