Su padre le construye un simulador espacial

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Esto sí que es hacer realidad el sueño de todo niño de ser astronauta. O al menos piloto de naves espaciales. Es lo que ha conseguido Daniel, el padre de Noah, quien se puso manos a la obra incluso antes de que su retoño viniese al mundo para ir preparándole este simulador cuyas fotografías os ofrecemos a continuación.

Esto sí que es aprovechar los recursos existentes para echar a volar la imaginación y llevar al pequeño de la casa a lo más alto.

Unos cuantos sillones, monitores y ordenadores viejos y… bueno, en realidad las naves espaciales reales suelen llevar a sus espaldas un proceso de desarrollo tan lento que incorporan ordenadores de casi una década antes de ponerse en funcionamiento. Si algunas además, como los transbordadores espaciales o las estaciones orbitales, están pensadas para una vida útil de muchos años, no es tan descabellado que un montón de ordenadores de la era Pentium y unos monitores de culo tengan un aspecto creíble para una nave espacial.

Daniel explica que cuando su mujer le dijo que estaba embarazada él dio un puñetazo en la mesa y se propuso firmemente “mi hijo tendrá una vida mejor que la mía”… y por lo visto eso incluye tu propio simulador espacial.

Todo empezó por un pequeño remolque en cuyo interior comenzó a ubicar la estructura que sirve de soporte a toda la tecnología que hará posible que el pequeño Noha “viaje” al espacio.

A partir de ahí tocó acumular ordenadamente mandos, equipamiento, monitores, controles… en su mayor parte equipos ya con una vida a sus espaldas que han sido amablemente donados por familiares y amigos que han contribuido a la causa.

En realidad muchos de los controles, botones y aparataje no hacen nada en realidad, poco más que encenderse y apagarse, pero sí que en el núcleo del sistema se encuentra un auténtico simulador espacial, el Pioneer Space Simualtor, que permite usar juegos más complejos conforme el pequeño Noha vaya creciendo.

Con una vetusta torre de CPU adosada, teclado, ratón y teclado numérico conectados por USB y un par de pantallas, además de una que sirve de radar, con una pintura que hace parecer al conjunto procedente de alguna vieja misión espacial real y tras diez meses de trabajo, el proyecto aún no ha concluido pero el pequeño Noah ya puede sentarse a los mandos de su propio simulador espacial mientras desde el exterior su padre le pega cuatro meneos al remolque para simular una dura reentrada en la atmósfera.

vINQulo

Crave Australia

 

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