Tantas novedades traerá iOS7 que estarían provocando su retraso en estar listo

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Jonathan Ive está empeñado en que iOS7 sea el mejor sistema operativo para dispositivos móviles que jamás ha salido de Cupertino, pero tanta perfección y minuciosidad podrían tener una contrapartida negativa: la fecha de salida tardaría en producirse.

En el fondo se estaría persiguiendo una mayor claridad, sencillez y limpieza visual en la interfaz de usuario, los iconos y algunas aplicaciones. Esencialmente se trata de desvincular estas aplicaciones de sus contrapartidas del mundo real, de manera que iBooks dejaría de presentar el aspecto de una estantería real y el calendario o la gestión del correo electrónico experimentarían cambios radicales en su aspecto.

El propio Ive estaría revisando personalmente cada uno de los cambios con su proverbial meticulosidad, intentando evitar que se produzca un nuevo lanzamiento prematuro o con fallos como sucedió el pasado año con la aplicación Mapas con la que además Apple pretendía desligarse por completo de GoogleMaps, que había sido hasta entonces la aplicación empleada de fábrica para geoposicionamiento y navegación vía satélite.

El problema de todo esto es que se ha establecido una carrera contra el reloj a fin de que todo esté listo para la presentación de iOS7 en junio en el WWDC y su puesta a disposición de los usuarios en septiembre, pero parece que los plazos van a ser imposibles de cumplir.

Par salir de este atolladero se está recurriendo a algo que ya se hizo en 2007 con el lanzamiento del primer iOS: la participación de parte del equipo de programadores de Mac.

Desde que Steve Jobs regresó a Apple en 1997, Jonathan Ive ha sido un guía espiritual responsable en gran parte del éxito de los productos de la marca gracias a su personal sentido estético, una de las características definitorias y distintivas de los dispositivos de la manzana mordida. Ahora parece que echa en falta la supervisión que suponía Jobs y que Tim Cook quizá no mantenga en similares condiciones puesto que los rumores hablan de una “tremenda presión” a la que Ive tiene sometidos a los programadores, en parte porque siempre ha trabajado más con el hardware (aluminio, cristal…) para ofrecer una respuesta al devenir de los productos Apple más que con el software.

Ademmás de esos cambios en el aspecto del sistema operativo, Ive estaría muy interesado en incluir cambios en el manejo mediante gestos y algunos analistas apuntan a que introducir estas características en iOS7 podrían retrasar su salida incuso hasta 2014. Hay que mencionar aquí que Jonathan Ive tiene precisamente un historial de dificultades para cumplir los plazos de desarrollo.

vINQulo

Bloomberg

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