Tres de cada diez CFO no le tosen al jefe

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A pesar de que el 30% de los directores financieros aún no participan en las decisiones más importantes de la empresa, los tiempos cambian y el responsable de finanzas empieza a ser tenido más en cuenta.

Los tiempos cambian. Mueren y vuelven las hombreras, el dólar deja de ser la moneda y hasta hay quien sueña con la vuelta del oro como centro del mundo. Si hace unos años el CEO no tenía quien le diese la réplica, puede que ahora esté a punto de empezar el reinado de los máximos responsables de las finanzas.

Los últimos datos del Estudio Global de la Función Financiera 2010, presentados recientemente por IBM, así lo demuestran. Sólo tres de cada diez máximos responsables financieros, según entrevistas realizadas a 1.900 directivos de 81 países, no son tenidos en cuenta en la toma de decisiones más importantes de la empresa.

Pero no sólo eso: los máximos responsables financieros, los CFO de hoy en día, poco tienen que ver con el director financiero del ayer, que se veía arrastrado a una mera gestión casi archivística de la información financiera de la compañía. El CFO de hoy pivota sobre la eficacia y el eje del conocimiento.
Tal y como explicaba David Soto, vicepresidente de IBM Business Global Business Services España, Portugal, Grecia e Israel, durante la presentación del informe, ahora los CFO necesitan conseguir elevados ROI y en menos tiempo, por lo que se les exige predecir los tiros del mercado.

Para conseguir resultados así, sólo una buena relación con los datos puede dar soluciones. El CFO tiene que dar respuestas, para lo que tiene que analizar hasta la extremo toda la información del mercado y de la propia compañía.

El 78% de los directores financieros están “involucrados en materia de modelo de negocio” y el 72 en la creación de una estrategia de gestión de la información. Aún así, los mayores porcentajes se centran en actividades que parecen hechas tamiz de la crisis mediante. Para el 89% sus actividades tiran hacia la gestión de la reducción de costes en la empresa.


El 88% elige los indicadores clave en el desempeño de la empresa, el 84 gestiona capitales y el 83 riesgos.

Si estos datos son interesantes, más lo son como se ven a tres años los CFO. La reducción de costes “está en su agenda”, según Soto, y para el 78% aumentará la presión por conseguir estos objetivos en el próximo trienio. Aunque para el 74 se les exigirá ser más rápidos en la toma de decisiones, para el 69% la clave será la mayor transparencia (“razonable en este entorno”), para el 61 lo será el incremento en la demanda de productos, para el 56 retener el talento y para el 40 ser capaces de acceder a liquidez en menos tiempo.

Esta agenda de futuro y el impacto de la crisis se han notado en cómo han evolucionado las actividades que realiza el director financiero. Según el estudio de IBM, ser capaz de liderar las integración de toda la información de la empresa ha aumentado su peso en el día a día del CFO en un 109% y en un 93 lo ha hecho el ser capaz de gestionar el riesgo.

Más valor

Los CFO “creen que tienen que aportar más valor a la función empresarial”, explica Soto, que apunta como el estudio ha demostrado la importancia creciente del acceso a la información y su análisis en los intereses de los directores financieros.

Para éstos, dedicar tiempo a repasar todos los datos y analizarlos se ha convertido en uno de sus principales deseos profesionales. De hecho, muchos de ellos consideran que sus departamentos cuentan todavía con demasiada carga administrativa frente a un escaso peso de las tareas de valor.

IBM ha establecido un cuadrante mágico en el que ha clasificado a las compañías por como las ven sus CFO según esta disyuntiva. ¿Son creadores de valor o meros certificadores administrativos? Sólo un 23% de las compañías se posicionan (autoposicionan) en la parte más elevada del cuadrante, convirtiéndose en “integradores de valor” frente a un 33% (el valor más alto) que se ven como certificadores (recogida y control de datos).

Los integradores han sabido unir los datos y análisis de los mismos de las empresas de siempre con los procesos, la tecnología y la captación de talento. “Si trabajas sólo en uno de estos ejes, te quedarás con una mesa con alguna pata más corta”, alerta Soto.

Y ser integrador no es únicamente una manera de mantener contento al CFO: las empresas que se consideran y son integradoras son un 20% más eficaces y van mejor que su mercado.

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