¿Triunfarán los servidores de ARM Holdings?

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Sus diseños son conocidos por alimentar buena parte de los teléfonos móviles actuales, pero la magia de ARM ya ha desembarcado en los PCs y prepara el salto a los centros de datos.

“Creo que es un poco temprano para escribir el obituario de Intel. En todo este tiempo se ha reinventado de forma exitosa desde su condición de fabricante de memorias a la actual, como compañía de microprocesadores”, ha declarado recientemente Warren East, CEO de ARM Holdings. Y no le falta razón. Es cierto que el gigante de Santa Clara está lejos de desaparecer, pero su vida ya no va a ser tan plácida como lo era hace unos años. Tampoco la de Advanced Micro Devices. La compañía de semiconductores fundada en Cambridge en 1990 por Acorn Computers, Apple y VLSI Technology ha sabido enganchar a su vagón a una legión de fabricantes que trabajan sobre sus diseños y que ven más allá de los teléfonos móviles de gama baja.

Actualmente la arquitectura de ARM, cuyas siglas significan Advanced RISC Machines, domina el emergente mercado de los smartphones y ya está haciendo sus pinitos en el de los PCs de la mano de Windows 8 y los dispositivos RT. Esto es, si tal y como lo hace la consultora Canalys, consideramos a las tabletas dentro de la misma categoría de computación que ordenadores de sobremesa y portátiles. Y el reto que los ingenieros tienen por delante es todavía mayor: ARM quiere alimentar los servidores de los datacenters del futuro, respetando la eficiencia energética como seña de identidad, garantizando la gestión de robustos conjuntos de Big Data y abogando por el máximo ahorro posible en las corporaciones. Principalmente en aquellos centros que manejan procesos relacionados con la virtualización, la web 2.0 y el cloud computing.

Es decir, está repitiendo la maniobra de transformación de Intel, pero a la inversa. Y para ello cuenta ya con un nutrido grupo de incondicionales, entre los que cabe nombrar a Hewlett-Packard, Dell y Calxeda. Los de Palo Alto, a pesar de estar vinculados con Intel en virtud de una asociación antiquísima, fueron de los primeros aventureros en sumarse a la iniciativa de los procesadores ARMv8 con arquitectura de 64-bit y mayor cantidad de memoria. Por un lado, trabaja con Calxeda para aportar su granito de arena en el mercado de servidores de bajo consumo con chips EnergyCore. Por el otro, ha tramado el proyecto Moonshot dentro de su estrategia de Infraestructura Convergente para impulsar nuevas tecnologías a nivel de servidor que reduzcan la demanda energética en un 89% y el espacio necesario para ubicar el equipo hasta un 94%. Siguiendo con los porcentajes, el ahorro en costes totales respecto a los sistemas tradicionales debería rondar el 63%.

Por su parte, la compañía dirigida y fundada por Michael Dell ha comenzado a distribuir entre socios como Canonical y Cloudera el primer prototipo de servidor con arquitectura ARM que ha salido de su laboratorio, Copper, dirigido a entornos web “front-end” y Hadoop. Y, hace tan sólo unas semanas, decidía donar otro concepto de servidor con corazón de ARM y nombre Zinc a la Apache Software Foundation, manifestando su firme creencia de que la comunidad de código abierto será clave para promover el nuevo ecosistema. En este último caso los desarrolladores de Hadoop han sido capaces de correr hasta 12 proyectos distintos en las primeras 24 horas de actividad.

La comunidad open source dice “sí, quiero”

La teoría de Dell no va desencaminada, ya que buena parte de los avances en materia de servidores ARM está surgiendo en el campo “open source”. Durante la celebración de la última Ubuntu Developer and Cloud Summit, por ejemplo, Calxeda mostraba una primera tentativa configurada por un sistema en 2U y un conjunto de 48 chips, cada uno de ellos con cuatro núcleos Cortex-A9 de hasta 1,4 GHz. Esto es, nada menos que 192 núcleos para distribuir las cargas de trabajo y un consumo por nodo de 5 vatios. ¿El sistema operativo elegido para correr por sus “venas”? Ubuntu 12.04 LTS “Precise Pangolin”. Además, Calxeda viene de recibir una inyección monetaria de 20 millones de dólares procedente de varios inversores privados que confían en sus posibilidades, y ya van 44 millones. En otra feria, el Computex 2012, se exhibió un segundo servidor, esta vez fabricado por MiTac International y gobernado asimismo por la distro de Canonical.

Mientras que la organización sin ánimo lucro Linaro acaba de crear el Linaro Enterprise Group, cuyo objetivo será acelerar el desarrollo de software fundamental para servidores ARM Linux, y sigue abriendo sus puertas a nuevos miembros, los últimos AMD, Applied Micro Circuits Corporation, Calxeda, Canonical, Cavium, Facebook, HP, Marvell y Red Hat. Todos ellos amplían la familia que antes formaba ARM, por supuesto, junto a Samsung, Freescale Semiconductor, Texas Instrumenta, IBM y ST-Ericsson.

Y la actividad de sus adeptos no termina ahí. Cavium apuesta por los diseños personalizables a través de su proyecto Thunder, que permitirá elegir a los clientes entre chips de 2 a 48 núcleos y proporcionar altos niveles de escalabilidad a la hora de construir racks. Samsung ha puesto en marcha el desarrollo de su propio procesador a partir de ARMv8, con grandes capacidades para la virtualización y mejores prestaciones en la redirección de objetos en memoria. Y la mismísima AMD firmaba un acuerdo con ARM la semana pasada para construir procesadores Opteron basados en la arquitectura de su rival, pasando a la historia como el primer proveedor de chips en unir los ecosistemas SeaMicro x86 y ARM de 64 bits.

Estas dos últimas ideas cobrarán forma en 2014, una fecha todavía lejana pero justo la misma que barajan Warren East y su equipo al hablar de comercialización de una arquitectura totalmente estable. El margen de dos años coincidirá también con el debut de los diseños Cortex-A53 (o el procesador de 64 bits más pequeño del mundo) y Cortex-A57, la nueva gama de productos de la firma británica pensados para elevar la potencia y rebajar el consumo de la informática del futuro. Y de donde pueden partir nuevas y mejoradas iniciativas. Viendo todo lo que ha ocurrido en el último año, es evidente que ARM Holdings y sus aliados están poniendo todo el empeño del mundo en ofrecer alternativas a la tradicional arquitectura x86 y triunfar con servidores eficientes, sin renunciar al rendimiento. Pero… ¿lo conseguirán? ¿Triunfarán los servidores de ARM Holdings? ¿Y en que posición deja esta revisión de las reglas de juego a Intel? ¿Podrá reinventarse una vez más?

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