Un banco portugués salva a Qimonda

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Caixa Geral de Depósitos aportará 100 millones de euros para sanear las finanzas de la fabricante de chips y asegurar los puestos de trabajo lusos.

Qimonda estaba al borde del abismo financiero, con las mínimas esperanzas de salir de la crisis y con todas las intenciones de ser vendida por parte de su mayor accionista, Infineon. La contribución de un banco portugués podría haber dado a la fabricante de chips un balón de oxígeno para renovar su estructura y su estrategia y afrontar el futuro con más optimismo.
Una entidad financiera lusa desconocida aportará 100 millones de euros al plan de salvamento de la compañía, junto con los 75 que pondrá Infineon y los 150 del estado alemán de Sajonia, donde se encuentra la sede principal de la compañía. El banco es, según filtra la televisión pública portuguesa RTL y como hoy recoge prácticamente toda la prensa del país vecino, la Caixa Geral de Depósitos, “el que presenta el mayor grado de internacionalización de entre los grupos portugueses”, como apuntan en su web corporativa, y una de las instituciones financieras más importantes del país.
“A cambio, Qimonda se compromete a desarrollar más sus actividades de investigación y desarrollo en Portugal, Vila do Conde, y en Alemania, en Dresde”, como asegura la empresa en un comunicado que recoge Correio da Manhã.
La compañía es clave en la economía portuguesa, ya que es una de las mayores exportadoras del país y la responsable de 2.000 puestos de trabajo directos en su planta de Vila do Conde, en la zona metropolitana de Oporto.
“La situación era extremadamente seria por dos razones: la crisis internacional y también el rápido cambio tecnológico que se está operando en este sector”, explicó el ministro de Economía portugués, Manuel Pinho, a la RTL. “Era necesario que Quimonda estuviese en concidiones para rebasar un período de seis meses a un año, que era más difícil”.
Sindicatos
Al hilo de estas buenas noticias, los responsables de los sindicatos portugueses aprovecharon para recordar la situación en la que se encuentran los trabajadores portugueses de la fabricante de semiconductores que, según denuncian, realizan jornadas de doce horas desde hace dos años en el marco del esfuerzo para salvar a la compañía.
“El sindicato espera sinceramente que no se pidan más sacrificios a los trabajadores porque es bueno recordar que ya están altamente explotados en relación a la forma en como se han organizado los horarios de trabajo”, explica el presidente do Sindicatos dos Trabalhadores das Indústrias Eléctricas do Norte, Daniel Sampaio, como recoge Agência Financiera.

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