Un lenguaje rebelde y, tristemente, muy de moda: el hoygan

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El bajo nivel cultural de muchos usuarios de las tecnologías de la información ha hecho que nuestro querido castellano se convierta en una sombra de lo que era. Ya se ha bautizado esa jerga, llena de patadas al diccionario, como “hoygan”. Si Lázaro Carreter levantara la cabeza…

Si lo hiciera, lo más probable es que hubiese dimitido de sus colaboraciones en aquella famosa columna denominada “El dardo en la palabra”, en la que hablaba de los errores que se cometen en el uso de la lengua española. Tendría demasiado trabajo.

Y es que el uso del correcto castellano se ha convertido en algo relativamente difícil de encontrar en muchas webs, en las que los foros de usuarios están repletas de mensajes con todo tipo de errores sintácticos y semánticos, y con una construcción gramatical que haría que a muchos filólogos les diese un telele. Evidentemente, la lengua tiene que evolucionar para aceptar nuevos términos (hasta han admitido “descambiar”, uf), pero eso sí, sin pasarse.

De hecho, no sólo se atenta contra el lenguaje en Internet, sino que la propia DGT es responsable, como se puede apreciar en la imagen, extraída del blog de Luis M. Luque que, afortunadamente, no hace uso del hoygan.

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Y sin ánimo de convertirme en un talibán ortográfico de los que corrigen todo tipo de mensajes a otros internautas, quería enlazar con una página en la que se recogen multitud de ejemplos del uso de este nuevo y (lamentablemente) popular lenguaje, bautizado como hoygan, y que ya tiene su propia entrada en la Wikipedia.

Patadas al diccionario, cada vez más frecuentes en Internet.

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