El valor añadido de los datos

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Óscar Hernández, director general de Lantares, explica como una buena gestión de la información es clave para sacar el mayor partido a un negocio.

La capacidad más importante que nos ofrecen las herramientas de business intelligence (BI) es el control sobre la información en tiempo real para poder reaccionar de forma inmediata a los cambios en el entorno. Los datos almacenados en el data warehouse, la información bruta, se transforman así en información útil para los usuarios de negocio, que podrán utilizar en la toma de decisiones (tanto cotidianas como estratégicas).

Junto a las personas que integran las organizaciones, la información es el principal activo con el que cuenta cualquier empresa. Las capacidades analíticas y predictivas de las herramientas BI son indispensables para adelantarse a la competencia, tomar decisiones más inteligentes y explotar al máximo los recursos.
Identificar a tiempo a los clientes más rentables, diseñar campañas promocionales eficaces o efectuar acciones correctoras en las líneas de negocio que estén rindiendo por debajo de lo esperado pueden marcar la diferencia definitiva frente a los competidores. El nuevo BI facilita además el uso de la información desde todo tipo de formatos y dispositivos, especialmente los dispositivos móviles, llamados a convertirse en la herramienta de elección de un gran número de usuarios profesionales.

La falta de visibilidad sobre los datos puede conducir a decisiones equivocadas y desastrosas para el negocio. Para alcanzar esta visibilidad, las organizaciones deben crear una única visión de acceso a los contenidos y datos de la empresa y simplificar el reporte con acceso a múltiples fuentes de datos.


Con la proliferación de aplicaciones y sistemas que se ha producido en estos últimos años, muchas veces la información relevante está desperdigada y resulta prácticamente imposible de encontrar, especialmente cuando la empresa necesita operar en tiempo real. Si la información no llega a quien debe tomar la decisión, de nada servirá almacenar compulsivamente los datos. Por otro lado, tan nocivo es utilizar datos incorrectos como perderse en una montaña de datos que induzcan a la confusión.

La plena orientación hacia el cliente es hoy una de las características principales de las organizaciones modernas, en plena lucha por captar y retener la confianza de los clientes y mantenerse así a flote en un mercado en recesión.
La tecnología BI permite que sean los propios usuarios de negocio (sin la ayuda de TI) los que analicen la información de ventas y puedan extraer sus propias conclusiones. Además, permite identificar y eliminar aquellos productos que hayan demostrado no ser rentables para la empresa; ayuda a incrementar la retención de los clientes y las ventas cruzadas; y, al integrar todos los contactos con el cliente, la empresa puede ofrecerle una experiencia consistente, en la que se aprovechen todas las interacciones para dirigirle  promociones y ofertas personalizadas.

La monitorización de la actividad empresarial debe abarcar todos los niveles de detalle. Si alguna de las áreas monitorizadas presenta un rendimiento menor al esperado, se pondrán en marcha las acciones correctoras oportunas. Si supera nuestras expectativas, se podrán trasladar las buenas prácticas al resto de la organización.
Todo ello, sin olvidar los procesos de planificación, presupuestación y consolidación, claves para alcanzar los objetivos establecidos. Los datos, en definitiva, permiten identificar tendencias, realizar predicciones y mejorar el rendimiento. Adoptar una estrategia de gestión global del rendimiento, basada en una gestión inteligente de la información, nos conducirá a los mejores resultados de negocio posibles. Trabajando con una única versión de la realidad, la empresa podrá identificar y solucionar los problemas potenciales antes de que se conviertan en problemas reales.

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