¿Por qué no arranca el vehículo eléctrico en Europa?

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El vehículo eléctrico es el futuro en un mundo acosado por el fin de los combustibles fósiles. ¿Está preparada Europa para un éxito como el de Tesla en EE.UU.?

Parece evidente que el actual modelo de movilidad, basado en el desplazamiento mediante vehículos privados propulsados por combustibles fósiles, se agota el mismo ritmo que se van acabando los recursos de la naturaleza.

La industria automovilística se dio cuenta de ello hace ya bastante tiempo, pero sólo en los últimos años hemos empezado a ver con cierta asiduidad vehículos que apuestan por la electricidad para propulsarse, ya sean coches híbridos o 100% eléctricos. Sin embargo, su implantación dista mucho de ser la que cabría esperar si tenemos en cuenta sus bondades a la hora de resolver algunos de los problemas que conlleva el uso de los vehículos convencionales.

Esta tecnología se presenta como una solución frente a la limitación de los combustibles fósiles, pero también podría suponer un alivio ante la contaminación atmosférica y acústica de las grandes ciudades. Además, su adopción tendría otras consecuencias muy destacables. “El desarrollo de la movilidad eléctrica tendrá un impacto muy positivo tanto sobre la reducción de la contaminación como sobre la reducción de los costes energéticos y la generación de empleo de calidad”, afirma Lorena Druet, secretaria general de la Asociación Española para la Promoción de la Movilidad Eléctrica (AVELE). Igualmente, Javier Blanco, presidente de la Asociación Madrileña del Vehículo Eléctrico (AMVE), considera que “dará un gran impulso a toda la industria del automóvil y será un gran revulsivo para nuevas profesiones. Algunas de ellas deberán adaptarse a esta tecnología”.

Como explica Druet, “las crisis actuales, la económica y la medioambiental, en muchos casos, están relacionadas. Por ejemplo, España consume el 39% de su energía final en el sector transporte. Puesto que el 98% de la energía consumida en el transporte proviene de combustibles fósiles, reducir esa dependencia energética no sólo disminuirá todo tipo de emisiones a la atmosfera -CO2 y gases contaminantes-, sino que también disminuirá a largo plazo la dependencia energética de España hacia los combustibles fósiles, no autóctonos, y disminuirá su factura energética gracias al uso de energías renovables, autóctonas”.

Así, empieza a verse cierto despegue de los vehículos eléctricos. “Según el último informe de ZSW (Centro de investigación para la energía solar y del hidrogeno Baden-Württemberg) más de 740.000 vehículos eléctricos circulan por todo el mundo, de los cuales 320.000 fueron adquiridos en 2014. Según esta misma fuente, estos vehículos matriculados en 2014 habrían generado un negocio de 2.000 millones de euros en un sector puntero como el de las baterías de litio-ion. Esta cifra demuestra que la movilidad eléctrica no sólo es capaz de mover el mundo de forma limpia y sostenible, sino también de crear empleo en España, en Europa y en cualquier sitio del mundo donde creen y apuesten firmemente por ella”, anota la representante de AVELE.

Situación de la industria europea

Ante este panorama, cabe preguntarse en qué situación se encuentra la industria automovilística europea, con gran peso dentro del tejido económico de nuestro continente. “Debido a la implantación de la nueva normativa europea de emisiones que afecta a los motores de combustión, los fabricantes ya han anunciado el desarrollo de vehículos eléctricos híbridos en todas sus gamas, con el objetivo de reducir dichas emisiones. En Estados Unidos, hay estados como California, que obligan a los fabricantes a tener vehículos eléctricos en su catálogo para poder vender. Esto hace que su desarrollo sea más acelerado. En China están más avanzados, pues al no disponer de recursos de combustibles fósiles y tener un grado de contaminación atmosférica muy alto, no les queda más remedio que optar por esta alternativa. En Japón, su objetivo son los vehículos de pila de combustible de hidrogeno, una tecnología en fase de implantación, que va más retrasada que la de baterías”, explica Blanco.

Druet afirma que “la industria del vehículo eléctrico se encuentra en pleno auge, pues todas las marcas, tanto europeas como americanas y asiáticas, proponen modelos de vehículos 100% eléctricos e híbridos. Cada día aparecen nuevos modelos. Y la industria europea, en particular, está en muy buena posición”. No obstante, remarca que “si hablamos de las ventas, es otra cosa”. De este modo, indica que “Estados Unidos y Japón siguen siendo los líderes”.

“En Estados Unidos, primer mercado de los vehículos eléctricos e híbridos, el éxito se debe al despliegue de acciones conjuntas a favor de esta movilidad. En particular, las desgravaciones fiscales aplicadas por el gobierno permitieron alcanzar la cifra record de 118.000 vehículos eléctricos matriculados en 2014. En cuanto a Japón, su gobierno lleva apostando fuertemente por el despliegue del vehículo eléctrico desde los últimos cuatro años, consiguiendo alcanzar a finales de 2014 más de 100.000 vehículos eléctricos circulando. Parte importante de la estrategia en Japón pasa por la instalación de numerosos puntos de recarga rápida. De 3.000 puntos instalados en 2014, su objetivo para 2015 es alcanzar los 6.000 puntos”, especifica la secretaria general de AVELE.

En cuanto al mercado europeo, Druet señala que “en 2014, creció de forma global un 60%, para alcanzar las 75.000 unidades”, aunque la mayoría de las ventas se concentraron en Noruega (casi 20.000 unidades) y Francia (más de 12.000 unidades). “En el caso concreto de España, desafortunadamente las ventas en 2014 apenas llegaron a 1.400 unidades, pésima cifra comparada con las de nuestros vecinos, apenas una décima parte de las ventas en Francia, cuya población es comparable a la de España”, lamenta.

Barreras para su implantación

Pese a tratarse de la tecnología del futuro, le está costando convertirse en el ‘presente’ debido a la existencia de algunas barreras. “Las dos grandes dificultades son la autonomía de las baterías y el sobreprecio. Sobre la autonomía, con la llegada de la segunda generación que está a punto de llegar, solucionaremos en gran medida el problema al alcanzar los 320 kilómetros, suficientes para una jornada, incluso para empresas. Además, la implantación progresiva de más puntos de recarga ayuda a superar ese miedo a quedarse sin energía. Con respecto al sobrecoste que supone la adquisición de un vehículo eléctrico frente a uno de combustión, éste se está reduciendo a medida que aumenta la producción, además de contar con el menor gasto en combustible y mantenimiento”, matiza el presidente de AMVE.

En la misma línea, la responsable de AVELE afirma que “las baterías, el ‘talón de Aquiles’ de los vehículos eléctricos, han bajado sus costes de forma tremenda en los últimos cinco años y permiten ahora alcanzar una autonomía comparable a los de los vehículos de combustión interna”. No obstante, considera que “sigue siendo necesario apoyar esta tecnología a través de distintos incentivos, para darla a conocer a la ciudadanía e impulsar el cambio de modelo energético”. Por otra parte, reconoce que “la lentitud de la aprobación de las nuevas normas, como por ejemplo la ITC-BT52 -sobre infraestructura para la recarga de vehículos eléctricos-, aprobada después de cuatro años, y la incertidumbre respecto a las leyes que regulan el mercado eléctrico -inseguridad jurídica, freno al autoconsumo, etc.- también tienen un papel clave en el desarrollo de la movilidad eléctrica”.

Además, aunque las barreras tecnológica y económicas se van superando, todavía hay que derribar las políticas y culturales. “La ciudadanía es la que tiene que modificar su punto de vista y poco a poco cambiar sus criterios. Y sigue faltando voluntad política en España y algunos países europeos para cambiar su política energética y de transporte a favor de soluciones viables contra la crisis medioambiental”, reconoce Druet.

¿Un éxito como el de Tesla en Europa?

A pesar de que estemos dando pasos en el buen camino, Europa todavía está muy rezagada en el desarrollo del coche eléctrico, por lo que aún es imposible pensar en un éxito como el de Tesla en Estados Unidos. “El mercado en Europa aún está verde. Hasta que las grandes marcas europeas -Mercedes, Volkswagen, BMW, etc.- apuesten firmemente por esta tecnología no se verán los frutos. Para estas marcas, Tesla es una prueba muy positiva, que hará que se animen a apostar por los vehículos eléctricos”, opina Blanco.

En cualquier caso, Europa no es un escenario homogéneo, ya que algunos mercados tienen un grado de maduración mayor y, por tanto, se puede esperar un mejor comportamiento del coche eléctrico. “En algunos países, como Noruega y Francia, donde se aplican un conjunto de medidas de incentivo a la compra y al uso de los vehículos eléctricos, sí que se espera que el mercado siga creciendo de forma muy positiva y notable en los próximos años. Entre los países que apuestan por un cambio de movilidad, Reino Unido acaba de subirse al carro el pasado mes de abril, aprobando un plan de 500 millones de libras de apoyo a la movilidad eléctrica. Reino Unido es el nuevo mercado donde más crecerá la movilidad eléctrica en Europa en 2015”, asegura Druet.

Sin embargo, la secretaria general de AVELE señala que “el mercado español aún no está preparado”. “El apoyo a través del plan MOVELE de este año, de apenas 7 millones de euros, no permitirá cambiar esta tendencia. Es interesante comparar los presupuestos destinados por el gobierno al sector de la automoción en los últimos tres años. El Plan PIVE, tras ocho renovaciones de 2012 a 2015, suma un presupuesto total de 1.090 millones de euros, frente a 37 millones de apoyo proporcionado por los cuatro últimos planes MOVELE durante el mismo periodo”, puntualiza. De este modo, hace hincapié en que “mientras que el gobierno aprobaba los distintos planes PIVE uno tras otro, de forma continua, y sin imponer apenas criterio respecto a las emisiones de CO2 de los vehículos comprados, los planes MOVELE se fueron no sólo recortando -de 49 a 10 millones en 2012 y de 10 a 7 millones en 2015-, sino que también se han ido publicando de forma discontinua, dejando varios meses de vacio entre ellos”.

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