Visual thinking: cuando una imagen vale lo mismo que mil palabras

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La técnica, cada vez más extendida en el ámbito empresarial, permite una visión global del reto y facilita las conexciones entre conceptos e ideas.

Gary Hamel es un influyente pensador del mundo de los negocios, experto en gestión empresarial y profesor de gestión estratégica en la London Business School.  Su libro The future of management ha gozado de un gran éxito a nivel internacional.

En uno de sus artículos Hamel reflexiona sobre la importancia de “hacer de la innovación un trabajo de todos”. El autor norteamericano considera que “en un mundo donde la vida de los ciclos estratégicos se están reduciendo, la innovación es la única manera de que una empresa renueve su permanencia en el éxito”.

La innovación es para Hamel la única manera de sobrevivir en un mundo de competencia sin tapujos.

Y lo cierto es que formas de innovación no faltan. Pueden encontrarse prácticas innovadoras de lo más sencillas, de esas que no necesitan una inversión astronómica. Es el caso de la nueva fórmula del visual thinking que se está extendiendo entre las prácticas empresariales de la actualidad.

Es una teoría que apunta a que se podrán solucionar mejor los problemas de índole personal o empresarial, tener una mejor visión de las ideas o enfrentarse mejor a las decisiones si todo esto se visualiza en un dibujo.

Cierto es que la idea de imaginar a directivos con traje y corbata sentados en torno a una mesa haciendo dibujos con rotuladores de colores es algo cómica, o apurando, infantil. Las decisiones sobre objetivos y estrategias de las compañías se visualizan siempre en salas grises, con un mobiliario sobrio y pantallas digitales con presentaciones de Power Point que reflejan números y gráficos.

Pero nada más lejos de la realidad, se ha demostrado que los resultados del visual thinking son muy positivos y cada vez son más las empresas que optan por esta práctica.

El método permite un pensamiento estratégico más claro. Se establecen nuevas conexiones y mejores formas de comunicar lo que tienen en la mente. Para los más despistados: una especie de brain storming pero con dibujos.

En Connecting Brains, con oficinas en Barcelona, trabajan por el fomento de la creatividad y la innovación en las empresas y aseguran que la práctica ayuda a organizar los pensamientos y mejora la capacidad de pensar y comunicar. “Es una forma de ampliar la capacidad creativa de cada uno”, citan.¿Cómo se aplica el método?

“El futuro de la solución de problemas empresariales utilizando nuestra habilidad innata de ver (con nuestros dos ojos y el ojo de la mente) nos permite nuevas formas de descubrir ideas hasta entonces escondidas, desarrollarlas de forma intuitiva y después compartirlas con otra gente de una forma sencilla”. Así define la técnica Dan Roam, fundador y presidente de Digital Roam, consultora que ayuda a los ejecutivos a resolver problemas a través del pensamiento visual y autor del libro The back of the napkin.

El libro de Dan Roam, traducido al español como Tu mundo en una servilleta (Gestión 2000) es el manual que explica paso por paso las virtudes de este método y la forma en que se emplea. Para el autor “cualquier problema puede resolverse con un dibujo”.

Pero, ¿cómo empezar? Roam asegura que todo el mundo empieza diciendo que no puede dibujar, que no sabe, que le da incluso vergüenza… pero que no cunda el pánico, “todos hemos nacido como excelentes pensadores visuales”, asegura. “Si eres lo suficientemente visual como para entrar en una habitación sin caerte, lo eres para resolver problemas a través de dibujos”, advierte.

Uno de los capítulos del libro recomienda seguir diez pasos y medio para una sesión de Visual Thinking. Pero primero hay que hacer una fotografía del momento.

Una mesa grande, un gran pedazo de papel en medio y folios individuales, lápices, rotuladores de colores, post it’s… todo lo que se precie de una papelería. La primera tarea será la de hacer un círculo y ponerle un nombre. Después elegir y hacer un dibujo específico que represente las cuestiones  “Quién/qué, cuánto, dónde, cuándo, cómo y por qué” y posteriormente hacer de ellos formas humanas, un proceso que el autor califica de antropologizar. “La gente responde a la gente. Los bocetos hechos a mano tienen una gran fuerza que radica en que se visibilizan las imperfecciones humanas, lo que anima a la participación de la audiencia”, escribe Roam.

Una vez elaborados los bocetos, Roam insta a buscarles un significado más profundo y a debatirlo. “El objetivo de la imagen no es eliminar las palabras”, advierte. Más bien al contrario. La magia del método es precisamente la combinación de la creación y la narración simultáneas.

En Connecting Brains, agencia de recursos humanos especializada en Visual Thinking, hablan de lo sorprendente de los resultados y la alta participación de los allí reunidos. Destacan asimismo y en sintonía con lo que Roam afirma, que los dibujos expresan temas realmente complejos.

Los pasos restantes para la consecución del proceso pasarán por concentrarse en lo que muestra la imagen (al margen de que sea o no real). “El cielo es azul, excepto cuando creo que no lo es”, dice Roam. Exprimir la última gota del pensamiento visual será para dibujar una conclusión.

Cubrir la mesa con un amplio papel en el que todos plasmen sus ideas permite obtener una visión global del reto que se plantea y la creación de conexiones entre conceptos, lo que desemboca en el surgimiento de nuevas ideas.

Utopic_Us, la usina de gestión creativa acogerá del 26 al 30 de septiembre un taller en el que se ahondará en el visual thinking. El encargado de impartir el curso será Rafael Vivas, que analizará el concepto y realizará con los asistentes un proyecto práctico.

Foto © janika – Fotolia.com

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