WebOS: promesa, agonía, esperanza

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La historia del sistema operativo móvil creado por Palm, comprado por HP, despreciado por Léo Apothéker y lanzado al open source por Meg Whitman.

Si webOS fuese una persona, los estudios de Hollywood ya se estarían peleando para hacerse con los derechos para producir su película. La historia del sistema operativo móvil creado por Palm tiene todos los ingredientes del biopic perfecto: un nacimiento prometedor, un giro en el destino que convertiría la promesa en realidad pero casi acaba con su vida (gracias a un villano principal), y un final (de momento) abierto en el que existe un pequeño lugar para la esperanza.

Pero webOS no es una persona. Es una plataforma móvil que maravilló a muchos cuando fue lanzada al mundo por Palm (una compañía pequeña que aporta el toque David-Goliath a la historia) y llamó la atención de un gigante de las TIC como es HP. La felicidad, no obstante, se truncó cuando el entonces CEO de HP, el polémico Léo Apotheker (el villano) anunció que dejaban de desarrollar webOS para smartphones y tablets. Su sustituta, Meg Whitman, dijo que necesitaba tiempo para decidir qué hacer con la plataforma. Tras unos meses en vilo, llegó el anuncio (y la esperanza): webOS pasaba a ser open source.

Esa es la sinopsis. Esta, la historia.

Nacimiento y promesa: la etapa en Palm

El nacimiento de webOS se anunció en enero de 2009: se trataba de una plataforma móvil, basada en el kernel de Linux, sucesora de Palm OS. El alumbramiento tuvo lugar en junio de ese año, cuando se lanzó el Palm Pre, el primer dispositivo que contó con el sistema operativo. No obstante, y tras un comienzo prometedor en ventas, comenzaron los problemas: el sistema operativo estaría muy bien, pero el teléfono en el que se había instalado estaba lleno de fallos de hardware que hicieron que las ventas cayeran y las críticas aumentaran.

El Palm Pre fue seguido por otros smartphones: Palm Pixi, Palm Pre Plus, Palm Pixi Plus… La promesa era siempre la misma: los problemas de hardware se habían resuelto, pero la realidad era siempre distinta. Y llegados a ese punto, de todas formas, pocos se habrían enterado si las cosas hubiesen sido diferentes. La fiebre Palm se agotó en su primer mes.

El giro del destino: HP compra Palm (y casi acaba con webOS)

Tal y como estaban las cosas, que llegase un gigante del mundo de la informática como HP y decidiese gastar 1.200 millones de dólares para comprar Palm, principalmente para hacerse con webOS, parecía lo mejor que le podía pasar al sistema operativo. Era abril de 2010, y desde HP aseguraron tener grandes planes para webOS: desarrollarlo más e incluirlo en dispositivos de todo tipo, desde smartphones a tablets, pasando por las impresoras. Y de hecho en febrero de 2011, a pesar de anunciar que no actualizarían más los smartphones anteriores (Palm Pre y Pixi), también dijeron que webOS sería la plataforma universal para todos los dispositivos de la compañía. Anunciaron además los smartphones HP Veer, HP Pre 3 y el tablet HP TouchPad.

Todo parecía de color de rosa hasta la aparición del villano en agosto de 2011. Leo Apotheker, entonces CEO de HP, soltó la bomba: estaba pensando vender la división de Pcs de la compañía, responsable, entre otras cosas, de webOS. Además, anunció que el desarrollo y la fabricación de dispositivos webOS se paraba. No estaba muy claro qué ocurriría con la maltratada plataforma móvil, pero su futuro parecía tener tan solo un color: negro.

Derrota del villano y llegada de la esperanza: open source

Los anuncios realizados por Apotheker en agosto no disgustaron únicamente a los fans de webOS. También los accionistas de HP hacía tiempo que no miraban con buenos ojos al CEO de la compañía, y la decisión de acabar con webOS (por el que se habían pagado 1.200 millones), unida a la inesperada e incomprendida compra de Autonomy por 7.200 millones de dólares, acabaron con la poca paciencia que les quedaba. Apotheker fue despedido el 22 de septiembre de 2011, menos de un año después de haber ocupado su puesto.

La sustituta fue Meg Whitman, sobre la que enseguida se posaron todos los ojos. ¿Va a continuar lo empezado por Apotheker? ¿Va a vender la división de Pcs? ¿Qué va a hacer con webOS? Whitman se tomó su tiempo. Con webOS, aseguró, no se trataba de tomar “una decisión rápida”, sino de tomar “la decisión correcta”. Finalmente, ya en diciembre, anunció que webOS pasaba a ser de código abierto y HP seguiría apoyándolo e invirtiendo en él.

¿Fue este final esperanzador para webOS el que desinteresadamente quiso HP desde un principio? Todos los rumores aseguran que no. Los casi tres meses que tardó Whitman en tomar “la decisión correcta” se habrían dedicado a buscar comprador para el sistema operativo. De hecho, HP habría incluso intentado vendérselo a Facebook en una reunión en la que estuvo presente Mark Zuckerberg. ¿Por qué no consiguió HP venderle webOS a nadie? Porque, según dicen las malas lenguas, su estrategia de venta era algo extraña: pedía 1.200 millones por la plataforma móvil. Y todo el mundo sabe que los productos de segunda mano no pueden venderse por el mismo precio por el que fueron comprados.

En el final de la película, la cámara se aleja mostrando a un webOS cada vez más pequeñito en su llegada a un nuevo pueblo, Open Source. ¿Caerá bien a sus vecinos o se verá relegado y morirá solo y olvidado? Habrá que esperar a la segunda parte.

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