Windows 7 y los SSD, pros y contras

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El próximo sistema operativo de Microsoft está teniendo una entrada bastante sonada en el mercado con muchas promesas y características dignas de mención frente al actual Windows Vista. Una de ellas es una gestión eficiente de unidades SSD, pero, ¿cómo se logrará eso? y no menos importante es: ¿en todos los casos?

La primera generación de unidades de estado sólido (SSD) aparecieron el año pasado pero no han conseguido acaparar gran parte del mercado, principalmente por su elevado precio y, de manera secundaria, porque la gran mayoría de unidades son de baja calidad/rendimiento, como las introducidas en los tan de moda netbooks, es decir, no son tan rápidas como se esperaba ni su capacidad y longevidad son lo que cabría esperar.

La mayoría de los problemas vienen por la baja calidad de las unidades SSD pero también hay que tener en cuenta el factor software y hardware, que no ha sabido adaptarse a las nuevas unidades con tiempos de latencia casi nulos. Tal y como Don Barnetson, director de marketing de Sandisk, “Los sistemas operativos necesitan tratar a los SSD de forma diferente que a los discos duros“.

Microsoft ha dado unas ligeras nociones de por qué puntos va a intentar atajar el problema. El primero, Windows 7 desactivará la defragmentación de disco cuando detecte que es un SSD en lugar de un disco duro tradicional. Las unidades SSD son rápidas leyendo datos por lo que no es necesaria la defragmentación además de que el proceso de borrar y mover datos requiere flasear las células de memoria con alto voltaje, lo que degrada poco a poco el SSD.

En segundo lugar tenemos la nueva característica de Windows 7, llamada “trim” que mejorará el rendimiento siguiendo tres principios: reducirá la cantidad de datos a ser borrados, borrará os datos basura por adelantado y maximizará la cantidad de datos sin usar, lo que ayudará a mantener una vida útil larga al SSD.

Tercero, Windows 7 particionará el SSD de forma más eficiente para reducir innecesarios ciclos de lectura/escritura. Para ello hay que hacer una instalación desde cero del mismo.

Para finalizar, Microsoft pretende crear un programa de certificación de SSDs. Para obtener la aprobación del gigante de Redmond, los SSD tienen que identificarse de forma adecuada en Windows 7, priorizar las lecturas sobre las escrituras y cumplir con el interfaz SATA.

Por otra parte tenemos que los tiempos de escritura en las nuevas unidades son grandes en comparación con los de lectura y sobre todo si son de archivos pequeños. Para paliar el problema, Microsoft hará uso de una caché en RAM para que se mantengan las escrituras en segundo plano mientras acaban.

Aunque la realidad es que el que para que los SSD sean eficientes, no sólo tiene que realizar el esfuerzo el fabricante o el sistema operativo. Los programadores de software deberían cambiar la forma de trabajar sus programas y ese es un punto que no va a cambiar.

vINQulos

PCWorld

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