Zynga ingresará este año 500 millones de dólares

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La compañía vale 4.500 millones de dólares y su creador, Mark Pincus, podría convertirse en el próximo gran pope de Silicon Valley.

Zynga se ha convertido en uno de los temas más populares en las últimas noticias sobre nuevas tecnologías, gracias al éxito fulminante de algunos de sus títulos, como Farmville o MafiaWars.
El primer juego ha sido un must de las redes sociales, ahora ligeramente en decadencia, que ha aupado a un tractor rosa al top de la lista de lo que todos los usuarios del juego matarían por tener. 3,50 dólares por el producto y unos 60 centavos por galón de gasolina para mantenerlo en activo – un precio no muy elevado teniendo en cuenta a como se cotiza el carburante en el mundo real – es lo único que cuesta conseguir semejante capricho.
Pero, ¿qué hay detrás de ese mundo de colores pastel y de lujos al alcance de la mano o de los puntos conseguidos en una frenética carrera de juegos? La respuesta es más que un sólido modelo de negocio… una compañía a la que muchos quieren ver como el siguiente Google, la próxima firma que todo el mundo querrá ser. ¿Lo conseguirá Zynga? Eso es lo que se pregunta The New York Times en un amplio reportaje que desvela algunos números de la firma.
La compañía ya cuenta con interesantes ingresos: durante el presente año cerrará con 500 millones de dólares en facturación y la firma ya cuenta con un valor de mercado de 4.500 millones de dólares. Según las cifras del Times, ya cuenta con casi 1.000 empleados y en 2010 ya ha fichado a 375 personas. Y además ha conseguido convencer a algunos de los grandes popes de Silicon Valley, como Marc Andreessen o el propio Google.
Su propio fundador, Mark Pincus, se ha convertido él mismo en un más que probable pope de la red.
Las sombras de Zynga, que también las tiene, tienen que ver mucho con el hartazgo. Según los analistas consultados por The New York Times, algunos de los juegos ya han perdido bastantes usuarios, aunque la compañía ya ha lanzado recambios, como FrontierVille. Pero esos recambios podrían agotar las posibles ventanas de mercado.

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