A fondo: 3 tendencias que prueban la buena salud de internet (y otras 3 que certifican su mala salud)

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Mozilla publica el “Informe de la Salud en Internet 2019”, donde analiza cómo es la vida online.

La publicación del Informe de la Salud en Internet de Mozilla se ha convertido ya en una tradición.

La edición de 2019 describe cómo es la vida online en la actualidad a través de diferentes análisis, como tres artículos principales sobre la optimización de la toma de decisiones con ayuda de las máquinas, los cambios que se deberían introducir en el diseño de publicidad y el potencial de unas ciudades inteligentes que van en auge. A estos se suman otros como aquellos que hablan del concepto de lo ultrafalso, la alfabetización sobre pornografía, los cables submarinos o las plataformas sociales que pertenecen a usuarios.

La impresión que tiene Mozilla es que “el entorno digital es un ecosistema complejo, al igual que el planeta en el que vivimos” y que “internet tiene el potencial de elevarnos y conectarnos”, aunque “también tiene el potencial de dañarnos y destrozarnos”.

En este sentido, sus responsables identifican tendencias positivas y negativas que se han ido acentuando durante el último año.

Como fenómeno que confirmaría que la salud de internet está mejorando estaría el hecho de que tanto internautas como autoridades piden cada vez mayor privacidad sobre los datos. Esto es algo que se evidencia con la aplicación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea. De hecho, Francia ya ha multado a Google con 50 millones de euros.

Además, se está reclamando la construcción de una inteligencia artificial que sea más responsable de lo que se conoce hasta ahora. Un ejemplo sería la iniciativa Safe Face Pledge sobre la tecnología de análisis facial.

Y también se observa cómo la gente se cuestiona más el impacto que tienen las grandes empresas de tecnología, de las que ocho controlarían buena parte de internet. Aquí entrarían iniciativas como la Cities for Digital Rights Coalition y el hecho de que los propios trabajadores de esas compañías exijan a sus jefes un uso correcto de las soluciones que producen. O conceptos como el de propiedad colaborativa.

En la parte negativa, Mozilla destaca la existencia de censura online por parte de gobiernos de todo el mundo. Y no solo con una censura flagrante, sino también con tácticas más sutiles como la solicitud del pago de tasas para usar servicios como redes sociales o la ralentización de internet.

A Mozilla le preocupa igualmente que se esté abusando de la biometría y los sistemas de ID digital y recuerda el caso de la India, donde el sistema de identificación Aadhaar sufrió una vulnerabilidad que afectó a más de 1.000 millones de personas. O el de Kenia, donde se ha propuesto un sistema de gestión de identidad (NIIMS) que recaba desde la ubicación GPS de los hogares a información de ADN de la gente.

Por último, la inteligencia artificial estaría incurriendo en injusticias, algo que viene representado por discriminaciones a mujeres y personas de raza negra en los ámbitos de la ley, la banca, la contratación laboral o la publicidad como consecuencia de datos erróneos, suposiciones que tampoco serían ciertas y auditorías no existentes, según Mozilla.

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