A fondo: Mitos y realidades del 5G

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Cristiano Amon, presidente de Qualcomm, desbarata algunos de los planteamientos que se han ido formulando alrededor del nuevo estándar móvil.

La llegada del 5G era una de las más esperadas por industria y usuarios, por sus ventajas asociadas, como la velocidad.

La nueva generación de redes móviles permite navegar cien veces más rápido que 4G, lo que abre las puertas a la normalización de visualización de contenido con resolución 4K en streaming, el disfrute de juegos directamente en la nube o la descarga de grandes cantidades de contenido al teléfono sin apenas tiempo de espera. Además, reduce la latencia por debajo de los 10 milisegundos.

Y, tras mucho esperar, la era del 5G se está haciendo realidad. Ya se ha iniciado la venta de hardware compatible y el despliegue de conexiones por diferentes partes del mundo, incluyendo España.

Este 2019 pasará a la historia de la industria tecnológica por ser el año que dio la bienvenida a este estándar. Un estándar que pone la vida móvil en valor e incrementa, por mucho, el número de dispositivos inteligentes, con “poder de transformar industrias y mejorar vidas” como “parte de esta visión de que lo inalámbrico es el tejido de conectividad para el futuro”.

Esa es la visión al menos de Qualcomm, una de las múltiples compañías que están implicadas en el desarrollo del 5G.

En la actualidad estamos en una etapa inicial de desarrollo y expansión, principalmente en el segmento de los smartphones, pero también en computadoras portátiles. Otros casos de uso previstos son los de los automóviles conectados, la realidad extendida o la banda ancha fija en los hogares, sobre todo en ubicaciones donde no alcanza la fibra óptica.

Los dispositivos y la onda milimétrica

Este verano ha sido intenso en despliegues de fabricantes y operadores. Y, según declaraciones ofrecidas por Cristiano Amon, presidente de Qualcomm, se han conseguido evidenciar ciertos mitos que existían alrededor del 5G.

“Dijeron que habría teléfonos voluminosos, dispositivos poco competitivos, sin lanzamientos main stream, poca duración de la batería”, enumera Amon. Y su crítica “favorita, que la onda milimétrica no funcionará, y especialmente no funcionará en un dispositivo móvil”. La realidad, en cambio, se mostraría “completamente diferente”.

El presidente de Qualcomm destaca que, en lo que llevamos de año, ya se han lanzado “grandes productos”. Todo comenzó a principios de año con el Galaxy S10 5G de Samsung. Pero luego llegaron más “dispositivos estupendos, dispositivos listos antes de la red. Y los consumidores ahora pueden hacerse con un nuevo teléfono 5G incluso si no tienen cobertura”, que permitirá hacer “todo lo que haces con 4G y algo más”.

En cuanto a rendimiento, hay pruebas que ya han demostrado velocidades máximas “de 1,5 a 1,6 gigabits por segundo”. Y en el caso concreto de Corea, uno de los países que suele estar a la vanguardia tecnológica, los teléfonos 5G “son 2,6 veces más rápidos que el equivalente LTE”. Estos “smartphones 5G”, pese al avance en funciones, “duran un día completo de trabajo en términos de duración de la batería”, destaca Amon.

La práctica ha permitido desterrar ciertos prejuicios. Pero hay otros que todavía se deben combatir. “Los escépticos ahora dicen que no habrá cobertura” y que, como usuario, “no podrás encontrar realmente una señal” porque los teléfonos 5G serían “dispositivos excelentes, pero solo dispositivos premium y sin casos de uso”, describe Cristiano Amon.

La realidad de la transición que estamos viviendo sería otra para él. En Qualcomm confían en la función Dynamic Spectrum Sharing (DSS).

Para empezar, “permitirá a los operadores desplegar una infraestructura 5G sobre sus 4G existentes sin tener que despejar el espectro o usuarios de la banda. Y los dispositivos 5G coexistirán con la infraestructura y los dispositivos 4G. Lo que hará eso es permitir que los operadores empiecen a confiar en la cobertura 4G existente, construir canales 5G en ella y acelerar la construcción de la cobertura con las bandas media y sub-6 donde hoy se implementa 4G”, cree Amon.

Más en 2020

La escala estará más cerca en 2020, cuando se tanteen diferentes gamas de dispositivos y niveles de precios. Y cuando comiencen a darse “aplicaciones que incluso extenderán la cobertura a áreas donde tradicionalmente no había banda ancha, como la banda ancha rural y la conexión inalámbrica fija en áreas suburbanas”, como describe el presidente de Qualcomm.

“En conjunto, 5G creará una gran oportunidad de crecimiento”, sentencia este directivo. El 5G sigue estando en las quinielas de tecnologías con potencial.

Eso sí, la adopción masiva de la tecnología no se dará de un año para otro. Las consultoras pronostican un despliegue exitoso más a medio o largo plazo.

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