A fondo: El sector de los drones levanta el vuelo

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El mercado mundial de los drones de uso civil movió el año pasado 6.000 millones de dólares. Y se estima que su uso puede estar generando ya oportunidades de negocio por un valor superior a 127.300 millones de dólares.

El futuro de los drones de uso civil está despertando muchas expectativas. Pero no hace falta alzar tanto la mirada ni mirar hacia el horizonte, puesto que este mercado ya tiene un presente muy atractivo. Según una estimación de Gartner, las ventas de drones de uso civil a nivel mundial crecieron un 34,3% en 2017, alcanzando los 6.000 millones de dólares, tal y como recoge el Ministerio de Fomento en su Plan Estratégico para el desarrollo del sector civil de los drones en España 2018-2021, presentado el pasado mes de marzo. Y Global Markets Inside prevé que el mercado de los drones comerciales alcance un valor de 17.000 millones de dólares en 2024.

Además, los ingresos generados por la aplicación de los drones en diferentes sectores está por encima de los 127.300 millones de dólares. según reflejaba el informe ‘Clarity from above’, elaborado por PwC. Se basa en el parque mundial de drones existente en 2015, por lo que las cifras deben haberse multiplicado en los últimos años. Los sectores más beneficiados por el uso de estos dispositivos son la gestión y mantenimiento  de infraestructuras (45.200 millones), la agricultura (32.400 millones) y el transporte de mercancías (13.000 millones).

“Su implementación a nivel global es imparable, aunque se va realizando de forma gradual, sobre todo en determinados campos. Su uso está ya muy extendido en agricultura, audiovisual o geomática. Poco a poco, se van a ir implementando otros usos como seguridad o logística, a medida que tanto la legislación como la técnica avancen de forma significativa”, declara Miguel Ladrón de Cegama, director comercial y responsable de drones de Global Robot Expo. Dicho evento, que este año presta especial atención precisamente al sector de los drones, se celebra en el IFEMA de Madrid, del 18 al 20 de abril.

Carlos Dominique, miembro de la junta directiva de la Asociación Española de RPAS (AERPAS), señala que “los drones ya son conocidos y aceptados de forma generalizada. Si hablamos del mercado de consumo, que es el más desarrollado, sus aplicaciones para vídeo y foto son conocidas. Y se pueden adquirir en cualquier centro comercial. La facilidad de uso y el bajo coste han sido importantes para que todo el mundo los pueda usar. En cuanto a drones profesionales, hay todavía un gran desarrollo pendiente, porque hasta ahora se están utilizando en la mayoría de los casos drones de bajo coste para tareas industriales. Y hay pocos fabricantes consolidados”, afirma

Según los datos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), en nuestro país hay más de 3.754 pilotos y alrededor de 4.375 aeronaves habilitados para uso profesional, Para que nos hagamos una idea de nuestra posición global, AESA estima que en el mundo hay 170.000 drones profesionales y 117.000 operadores. Y en Europa se contabilizan cerca de 28.000 drones profesionales y más de 19.000 pilotos. Hay que destacar la atomización del sector en España, pues hay más de 50 empresas. Y son compañía de pequeño tamaño, ya que sólo un 27% tiene más de 10 trabajadores en plantilla y factura más de 500.000 euros al año.

La regulación condiciona el futuro

El plan lanzado por el Ministerio de Fomento pretende dinamizar este sector en nuestro país, centrándose en cuatro ejes estratégicos: implantación y desarrollo de la normativa, impulso a las empresas del sector y a la I+D+i, divulgación acerca de los usos y ventajas de los drones y coordinación entre administraciones.

¿Pero qué perspectivas tiene este mercado en nuestro país?  Todo dependerá del marco regulatorio. “Es difícil realizar previsiones cuando la economía de mercado y el desarrollo en el uso está ligado a factores de índole admirativo. Y más teniendo en cuenta que a finales de este año se prevé una normativa europea que supervisará más el sector. Es responsabilidad de las administraciones conseguir que este país esté en el pelotón de los avances o que nos quedemos atrás. Sin un desarrollo de la actual ley que facilite las operaciones con drones, el sector se ralentizará o acabará en manos de monopolios empresariales”, asegura Manuel Andrés, gerente de Airdron250 y secretario de la Asociación Vasca de Operadores de Drones (AAVOD), integrada en la Federación Española de Asociaciones de RPAS (FEDAR).

Igualmente, Dominique cree “todo dependerá de la normativa que se está desarrollando en Europa”. “Probablemente empiece a haber sistemas de uso general que necesiten menos autorizaciones y menos especialización para su uso –es decir, menos requisitos para operar con ellos- porque tendrán sistemas electrónicos que puedan automatizar muchos procedimientos de vuelo y que mejoren la seguridad. Y muchas empresas que ahora contratan servicios con drones a operadores podrán realizar sus propios vuelos con sus drones, como ahora utilizan otra maquinaria”, especifica.

Por su parte, Ladrón de Cegama confía en que “dentro de cinco años posiblemente existan ya países donde la entrega de paquetes con drones sea más un estándar que una curiosidad. Y empezaremos a ver drones volando con más normalidad en ciudades o en carreteras, sustituyendo a helicópteros”.

Obstáculos técnicos y legales

El responsable de drones de Global Robot Expo considera que los obstáculos para el despegue de los drones son tanto técnicos como legales. “A nivel técnico, la industria necesita llegar a los altos estándares de seguridad y fiabilidad que imperan en el sector aeroespacial desde hace décadas. Necesitan desarrollarse medidas de seguridad como detectores de colisión y paracaídas, que en la actualidad funcionan, pero no con el nivel de precisión y seguridad adecuados. Además, la tecnología de las baterías actualmente no permite una gran autonomía de vuelo, pero hay soluciones híbridas, tanto con hidrógeno como con motores de gasolina, que solventan ese problema. A nivel legal, con la nueva ley española de RPAS, muchos de los escenarios que anteriormente estaban sencillamente prohibidos pasan a ser susceptibles de aprobación por la AESA bajo determinados supuestos. Esto abre el abanico de posibilidades y se equipara, al menos momentáneamente, el ámbito técnico con el marco legal”, comenta.

En una línea similar, el portavoz de FEDAR reconoce que “hoy por hoy, a pesar de la constante evolución y el abaratamiento de los costes de los equipos, se está limitado por el tiempo de vuelo debido a factores técnicos como la duración de las baterías, los tiempos de refresco de las mismas y los tiempos de cargas”. También incide en que “en el momento en que profundizamos en cualquiera de los campos del uso civil, los complementos técnicos de calidad que se acoplan a los drones -cámaras térmicas, espectrales o fotográficas 360º, cámaras de cinematografía, etc.- tienen un precio elevado para las pequeñas empresas de operadores de drones”. Además, reseña que “el actual marco normativo es bastante restrictivo, con amplias parcelas de burocracia para la obtención de los perceptivos permisos, lo que hace que muchos pilotos opten por acciones de vuelo ilegales. Y esto nos lleva al intrusismo profesional y la realización de vuelos sin las garantías que marca la legislación”.

Menos limitaciones normativas

 El representante de AERPAS explica que “con la normativa aprobada a finales de 2017, las limitaciones son menores, y pensadas para garantizar la seguridad”. Dichas limitaciones generales son similares a las que había con la normativa anterior. “El operador debe estar habilitado en la AESA y realizar sólo operaciones a menos de 120 metros de altura, menos de 500 metros de distancia del piloto y dentro del alcance visual, sin poder sobrevolar zonas urbanas ni personas, sólo de día y a determinada distancia de aeródromos –mínimo 8 kilómetros-. Además, sólo se puede volar en espacio aéreo no controlado”, precisa.

No obstante, con la nueva normativa se pueden solicitar autorizaciones que amplían las posibilidades bajo determinadas circunstancia, permitiendo vuelos nocturnos, en zonas de espacio aéreo controlado, fuera del alcance visual del piloto, de noche y en ciudad o sobre aglomeraciones de personas y edificios.

Los expertos valoran positivamente la situación legal de los drones en nuestro país. “España quizá cuente con una de las normativas más avanzadas en este momento”, afirma Dominique. Y el responsable de Global Robot Expo asegura que “España pertenece a un grupo de países que está liderando la revolución drone a nivel normativo. No somos los más punteros, pero estamos en el grupo de cabeza, junto con Suiza, Francia, Bélgica, Singapur o Japón”.

Sin embargo, todavía estamos lejos de las naciones que lideran el sector. “Algunos de los países que ya han establecido un marco legal para los drones civiles son Reino Unido, Canadá o Australia. En general, se trata de una serie de directrices sobre las características físicas y técnicas de los dispositivos y las limitaciones en sus vuelos, que dependen también del uso que se les esté dando. Se ha asumido y potenciado antes el uso de estas tecnologías”, apunta el representante de FEDAR.

China y EE.UU. lideran el sector

Las dos mayores potencias económicas del mundo también encabezan el mercado de los drones. “En cuanto a tecnología avanzada de drones, Estados Unidos es el país más avanzado, porque lleva un largo camino recorrido con drones de uso militar. Si hablamos del mercado de consumo, el líder es China, donde se concentra la mayor parte de los fabricantes de productos de consumo y hobby”, especifica el portavoz de AERPAS.

Asimismo, Ladrón de Cegama indica que “China es el país dominante, con un auténtico coloso de los drones como es DJI, que estaba orientado más hacia el consumidor final pero que ahora se está lanzando al mercado profesional. Dentro del espacio europeo, destacan Suiza, Alemania y Francia, con empresas con soluciones muy enfocadas a un determinado sector, como puede ser el caso de la suiza Sensefly, orientada a la geomática y agricultura de precisión”.

No en vano, según la información ofrecida por la agencia de noticias oficial de China, recogida en el plan del Ministerio de Fomento, se calcula que el mercado de los drones fabricados en China alcanzará los 10.700 millones de dólares en 2025.

Agilidad, compromiso e inversión

Andrés expone cuáles cree que son los catalizadores para que este sector despegue en nuestro país. “Lo prioritario es que quede definido y aprobado todo el marco normativo del país y ver el encaje en la futura norma europea, así como la potenciación de un servicio administrativo más ágil y dinámico, dotando a los organismos competentes de personal para la supervisión y control de la actividad. Por parte de los operadores, se requiere un compromiso de las administraciones, al igual que en otros sectores  emergentes, para facilitar la adecuación de los equipos a las nuevas normas. Y una mayor agilidad para la obtención de los permisos de vuelo”, desgrana.

Por otro lado, Dominique remarca que “hace falta inversión”. “Si queremos una industria de drones con fabricantes y operadores, debe haber clientes que puedan pagar los equipos y los servicios. La inversión pública debe ser un primer motor, adquiriendo sistemas de fabricantes españoles y contratando servicios a operadores con sistemas adecuados”, declara.

En una línea similar, Ladrón de Cegama afirma que “tenemos los problemas habituales de restricción a la inversión, que terminan restando capacidad competitiva global a las plataformas españolas comparadas con las de otros países”. Además, insiste en la necesidad de potenciar a los proveedores nacionales. “En muchos casos, los fabricantes de drones españoles están viendo cómo la demanda interna se suple con drones chinos genéricos, que no están tan enfocados para determinados usos”.

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