A fondo: El sector tecnológico necesita a la mujer

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En el sector TIC sigue habiendo una importante brecha entre hombres y mujeres. ¿Cuáles son las razones? ¿Qué habría que hacer para mejorar esta situación?

UGT presentó la semana pasada el informe ‘Mujer & Tecnología 2018’, que ofrece datos muy preocupantes en cuanto a la brecha tecnológica de género.  El estudio desvela que la mitad de las empresas españolas que cuentan con profesionales TIC no tiene ninguna mujer entre estos especialistas, según datos de Eurostat.

Además, apenas el 17,4% de los trabajadores del sector tecnológico son mujeres, según las estadísticas del INE. Las cifras son aún más desalentadoras si hablamos de programadoras (13%), ciberseguridad (7%) o profesionales de la industria del videojuego (17%). Y la brecha salarial entre hombres y mujeres se sitúa en el 22,4% a favor de los primeros.

“Las principales razones de esta brecha son los estereotipos culturales y machistas que alejan a las mujeres de las tecnologías. Pero también las que acceden al sector digital abandonan por las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. Las plantillas normalmente son masculinas y jóvenes. Y si solicitar derechos relacionados con la conciliación familiar sigue siendo un problema en muchos ámbitos, ante la actitud de empresa y compañeros, estas reclamaciones aún se perciben de forma más negativa y generan más rechazo en los entornos técnicos, lo que invita a muchas mujeres a abandonar estas profesiones en la búsqueda de alternativas menos traumáticas y sencillas”, afirma Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT.

La igualdad empieza en el ‘cole’

Esta brecha no se puede entender únicamente como una anomalía que surge en el mercado laboral, sino que es el resultado de muchos factores. Uno de los que tiene mayor peso es la educación. Según las cifras de Eurostat, el porcentaje de mujeres matriculadas en estudios STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en sus siglas en inglés) es sólo del 7,8%, tres veces menos que en el caso de los los hombres. Por ejemplo, la presencia de las mujeres casi es testimonial en titulaciones como ingeniería de computadores (10,3% del total de alumnos matriculados), desarrollo de software  y aplicaciones (11,1%), desarrollo de videojuegos (11,9%) o informática (11,9%), según datos del Ministerio de Educación del el curso 2016/17.

“Creemos que no es simplemente un desequilibrio que se da en el mundo profesional, sino que éste es resultado del tipo de carrera que se elige en la universidad por la presión sociocultural, como las denominadas carreras ‘de hombre o de mujer’; y, por supuesto, del sesgo que la persona sufre anteriormente a lo largo de todo su proceso de escolarización y de educación, basada en roles de género”, declara Sara Álvarez, manager de IT & Telco de Spring Professional, del grupo Adecco.

Hay que destacar que esa brecha tarda en aparecer. “Según los datos recogidos por Smartick, entre nuestros alumnos de entre 4 y 14 años no se aprecian diferencias significativas en los resultados obtenidos en matemáticas. Pero a medida que van creciendo las niñas, pesan mucho los estereotipos. En una encuesta reciente a miles de profesores en Reino Unido, admitieron que trasladaban de alguna manera estereotipos. Y también explicaban que veían lo mismo en sus padres. Otro estudio importante fue el de la revista Science, que decía que, desde una edad temprana, las niñas se creían que las profesiones que requerían un alto desempeño de matemáticas, las que eran difíciles por las dosis de razonar que requerían, eran más propias de chicos”, explica Daniel González de Vega, cofundador de Smartick.

Asimismo, un estudio de Microsoft desvela que las niñas europeas presentan el mismo interés por la Ciencia y la Tecnología que los chicos cuando tienen 11 años. Sin embargo, se reduce a partir de los 15 años. Por eso, Miriam Urbano, directora de WomanTech, remarca que “es fundamental trabajar desde las edades más tempranas, hacer que las chicas se interesen por la tecnología y que vean que no es algo ´’sólo de chicos’”.

Por otro lado, Rodrigo Méndez, CEO del portal Tecnoempleo.com, señala que la “inercia cultural” que hace que las materias STEM se asocien tradicionalmente a los chicos también “se refleja en cuestiones que pueden parecer menores, como la falta de personajes femeninos en los videojuegos o que éstos, cuando están presentes, se enfoquen más a jugadores masculinos que a jugadoras”. Además, advierte que “la falta de modelos de referencia para las mujeres en este sector no ayuda a popularizarlo. No hay más que ver que los ‘CEO superstar’ de todas las grandes tecnológicas son hombres”.

Aunque en nuestro país haya mujeres al frente de las filiales de algunas de las grandes empresas tecnológicas -Google, Facebook, Twitter, Siemens, IBM, Microsoft o HP, por ejemplo-, un estudio de InfoJobs pone de manifiesto que el departamento de Tecnología es el que presenta mayor desigualdad en la dirección, ya que el 82,1% de los puestos directivos son copados por hombres.

Justicia y beneficio económico

Esta situación de desequilibrio tiene que cambiar de inmediato. “Es importante que toda la humanidad participe en el desarrollo de la misma y que la mujer tenga presencia porque ello implica que grandes mentes se sumarán al avance y al progreso tecnológico, junto con las grandes mentes que ya existen y están reconocidas por la sociedad”, declara la responsable de Spring Professional. Además, Antoñanzas insiste en que cerrar esta brecha es fundamental “porque nadie se puede quedar atrás en el proceso de digitalización que está viviendo este país”.

Si los motivos fundamentados en criterios de igualdad y justicia no son suficientes, también hay argumentos económicos. Por ejemplo, el informe de UGT señala que mientras que el 90% de los productos tecnológicos están diseñados por hombres, el 80% del consumo está influido por mujeres. “No es coherente, además de contraproducente, que una parte, la productora, esté tan sumamente desconectada de la que determina y decide el consumo. Parece además lógico colegir que, si se incorporasen más mujeres al proceso de diseño de las tecnologías, las ventas de dichos productos serían más elevadas, generarían una mayor satisfacción en el cliente y acabaría por redundar en un círculo virtuoso”, detalla el informe.

En este mismo sentido, Urbano señala que “cada vez más mujeres consumen tecnología y son las encargadas de tomar la decisión de compra de ésta en sus hogares. Por tanto, es fundamental que los equipos y las empresas sean diversos. Sólo así podrán dar respuesta a la diversidad del nuevo mercado”. Igualmente, Méndez “sólo con un sector que refleje la composición de la sociedad tendremos servicios y aplicaciones que reflejen los intereses y las particularidades de las mujeres”, añade.

Además, UGT especifica que “el retorno en el trabajo de la formación en TIC es más elevado en el caso de las mujeres”, puesto que “la OCDE ha demostrado que un aumento del 10% de las actividades relacionadas con las nuevas tecnologías en las mujeres aumenta más la productividad, y los salarios, en las mujeres que en los hombres (en España, un 3,14% vs. 2,48%)”. Asimismo, el sindicato reseña que “la subrepresentación de las mujeres en el ámbito de las TIC tiene un elevadísimo coste para la economía, que la Comisión Europea cifra en 16.100 millones de euros anuales en términos de pérdida de productividad de toda la Unión Europea”.

Por otra parte, se prevé que en los próximos años surja un importante ‘gap ‘entre la oferta y la demanda de empleo en el sector tecnológico, ya que el mercado va a necesitar muchos más profesionales de los que se pronostica que estarán disponibles. Por tanto, desperdiciar el talento de la mitad de la población es absurdo desde un punto de vista meramente utilitarista.

Propuestas para reducir la brecha

Ante esta situación, resulta evidente que hay que tomar cartas en el asunto. “Está claro que necesitamos actuaciones políticas para que la digitalización sea inclusiva, social, justa y feminista. Es preciso desarrollar acciones positivas hacia las mujeres para equilibrar la proporción de hombres y mujeres en las áreas tecnológicas; crear un observatorio de la brecha digital que elabore indicadores de referencia y objetivos anuales a lograr, incluyendo los de género; incluir en la negociación colectiva el análisis de la situación real de las mujeres en el ámbito de los puestos de trabajo relacionados con la tecnología y adaptar de forma progresiva la normativa laboral para garantizar los derechos de los trabajadores y trabajadoras, considerando particularmente las cuestiones relacionadas con la conciliación, seguridad y salud, la no discriminación por razón de género y la formación permanente”, especifica Antoñanzas.

También considera que “hay que abrir una línea de actuación en todos los niveles educativos, que incluyan el fomento de la participación de las mujeres en las especialidades técnicas en las que están subrepresentadas”, además de llevar a cabo planes específicos de formación.

Álvarez incide en que hay que “utilizar un lenguaje incluyente y no sexista en la descripción de las ofertas de empleo y en su publicación, establecer un procedimiento de evaluación para valorar a los candidatos de manera objetiva y no guiarse por cuestiones personales -estado civil, maternidad, etc.-, teniendo en cuenta sólo las competencias profesionales y los requisitos técnicos; concienciar a los empleados a través de seminarios y formaciones de la necesidad de incluir a todas las personas en la misma medida y darles las mismas oportunidades; tomar medidas para promover esta igualdad en las promociones internas; y dar facilidades en la conciliación laboral – horario flexible, teletrabajo, tickets guardería, seguro médico, etc.-“.

Por otro lado, el cofundador de Smartick insiste en que “es importante que se fomente el interés de las niñas por las matemáticas y la tecnología desde pequeñas”, de modo que “adquieran la confianza y el dominio de estas disciplinas y tengan claro que, llegado el momento, pueden optar a formación y profesiones tecnológicas y en ciencias, con las mismas posibilidades que sus compañeros”. Igualmente, el CEO de Tecnoempleo.com incide en que “la solución a este déficit debe comenzar desde la educación infantil, difundiendo y mostrando a las niñas lo que la tecnología permite crear. Y debe fomentarse que esas niñas y jóvenes puedan encontrar modelos de referencia en el mundo tecnológico que les permitan sentirse identificadas, tanto en el mundo profesional como en el mundo del entretenimiento y el ocio”.

¿Qué se está haciendo ya?

La manager de IT & Telco de Spring Professional apunta que “hay organizaciones que ofrecen cursos y becas de formación IT exclusivas para la inserción de mujeres en el este ámbito y la posterior incorporación al mercado laboral”. Además, reseña que algunas compañías han implantado un sistema de cuotas o porcentaje de mujeres por departamento, mientras que otras empresas están publicando los salarios de sus trabajadores y trabajadoras, “de modo que se pueda evidenciar quién percibe más o menos en función a una mismo puesto”. Igualmente, Urbano apunta que muchas compañías tecnológicas “están implementando programas de diversidad que incentivan el talento femenino y promueven su atracción: sistemas de currículum ciego, cuotas, programas de mentoring, etc.”.

Además, hay múltiples iniciativas y organizaciones que tratan de potenciar la presencia de la mujer en el sector tecnológico, como eSkills for Jobs –promovida por la Comisión Europea y liderada en España por AMETIC,  la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), The European Centre for Women and Technology (ECWT), PyLadiesWomen in OpenStack , así como las acciones promovidas por Girls in Tech, Power to Code o Technovation Challenge. También hay iniciativas para dar visibilidad a la mujer en el sector, como los Women in Open Source Awards.

En el ámbito educativo, Smartick celebrará este año la segunda edición de su campamento de talento matemático, programación, robótica e ingenio para niñas, además de participar en las charlas divulgativas a bachilleres de ‘El País de los Estudiantes’ o su colaboración con la iniciativa ‘Mujer e Ingeniería’, promovida por la Real Academia de la Ingeniería .

Por otro lado, Álvarez señala que Adecco está llevando a cabo #TalentoSinEtiquetas, iniciativa orientada a “valorar a la persona según sus competencias y no atender a otros factores que no son relevantes para el puesto”.

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