Apple no tiene prisa en desvincularse de la empresa acusada de emplear a menores

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A Apple no le resulta sencillo romper sus lazos contractuales con algunas empresas suministradoras de sus componentes en las que se descubren casos de trabajo irregular de menores de edad.

Hace ya siete años que en Apple realizaron un desagradable descubrimiento: uno de sus contratistas en China encargados de la fabricación de los puertos de conexión e sus MacBooks, la empresa Suyin Electronics, tenía empleados a dos menores de edad, dos chicos de 15 años.

Por entonces desde Cupertino advirtieron a Suyin Electronics de que no contratarían con ellos nuevos suministros hasta que no fuesen capaces de demostrar que no empleaban a nadie menor de 16 años.

En un primer momento Suyin se comprometió en ese sentido pero no pasaron ni dos meses hasta que Apple descubrió tres nuevos casos de empleados menores de edad, en concreto uno de ellos contaba sólo 14 años. La empresa que dirige Tim Cook había hecho pública su promesa de romper toda relación presente y futura con empresas que incumpliesen reiteradamente la prohibición de emplear a menores, y así lo hizo en el caso de Suyin.

Cuando se despertó Suyin seguía allí

No obstante han transcurrido tres años y Suyin aún continúa encargándose de la fabricación de puertos HDMI, USB y otros para los MacBooks dado que no se han podido suspender los contratos ya vigentes.

Desde Suyin se afirma que la contratación de menores no ha sido intencionada y que a lo largo de los últimos años han sido capaces de superar sin problema alguno todas las auditorías que ha efectuado Apple.

Algunos exempleados críticos con la gestión de Apple manifiestan que a pesar de sus afirmaciones a la empresa de Cupertino no le resulta fácil cumplir esos compromisos por la necesidad que tiene de maximizar sus beneficios acudiendo a contratistas que no ofrecen las condiciones laborales más dignas esperables.

Y no es fácil encontrar alternativas viables ni en China ni en India, donde también está ubicando parte de su producción. La complicación deriva de las altas exigencias de Apple a los fabricantes de sus componentes, además de exigirles elevados volúmenes de producción. Cuando un suministrador logra responder a esas exigencias no resulta fácil desprenderse de él “por un quítame allá esos empleados menores de edad”. Tampoco resulta nada sencillo interrumpir de un día para otro una cadena de suministro ni mucho menos encontrar un suministrador alternativo. O que otros suministradores que se encargan de componentes similares sean capaces de aumentar su producción para ocupar el hueco.

Todo eso redunda en mayores costes que Apple no puede asumir pues perjudicarían a los beneficios que deben ofrecer a los accionistas. No obstante sí hay ocasiones en que Apple adopta medidas “correctivas”, como cuando descubrió en noviembre que en Pegatron algunos empleados habían falsificado documentación para que estudiantes empleados pudieran trabajar en horario nocturno por encima del límite fijado.

Tarea ingente

En cualquier caso no resulta fácil para Apple monitorizar todo el proceso productivo de sus empresas subcontratadas. Afirma haber efectuado más de 52.000 entrevistas personales a empleados de esta cadena de producción durante 2019, pero recordemos que Foxconn, una de estas empresas, tiene más de 1,2 millones de empleados (aunque no todos trabajen en componentes para Apple). Y se calcula que a través de distintas empresas, cada año Apple es indirectamente responsable de entre 1,4 y 1,8 millones de puestos de trabajo sólo en China.

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