Crear una nueva cultura de trabajo antes de que la insatisfacción de los empleados sea insostenible

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El estudio de Oracle “De la teoría a la acción” revela altos niveles alarmantes de insatisfacción entre el personal no directivo en toda Europa Occidental. ¿Cómo se puede crear una cultura laboral estimulante?

El salario siempre será una motivación para los empleados, pero la cultura del entorno laboral está adquiriendo cada vez más importancia. Todos queremos sentir que nuestro papel es importante en el éxito de la empresa y que nuestro empleador también se preocupa por nuestro bienestar. Los mejores empleados son conscientes del valor que aportan y quieren sentir que la empresa les retribuye en forma de recompensas y reconocimiento.

Esto ocurre en todos los rangos de la cadena salarial, pero el reciente estudio De la teoría a la acción revela que las empresas de Europa occidental tratan a sus empleados ejecutivos y no ejecutivos de manera desigual.

Ante este panorama, no es raro que solo el 37 % del personal no directivo se sienta orgulloso de trabajar en su organización, en contraste con el 70 % de los directores y altos ejecutivos. Esta diferencia en la satisfacción debería ser motivo de preocupación para las empresas europeas. En un momento como el actual, en el que el talento está envejeciendo y a punto de retirarse y el tan anunciado déficit de trabajadores cualificados en la UE es más desalentador que nunca, es crucial conservar el talento en todos los niveles. Para conseguirlo, es necesario crear una cultura en el entorno laboral que sea tan atractiva como desafiante.

Crear un entorno moderno y colaborativo

Una cultura de trabajo atractiva para los empleados debería poseer dos elementos importantes: el acceso a las tecnologías profesionales modernas y la posibilidad de colaborar con facilidad.

Pensemos en cómo se utiliza, por ejemplo, la tecnología móvil en el entorno de los servicios públicos. El trabajador de campo actual necesita visualizar los datos de la red y del cliente en sus móviles para llevar a cabo el servicio de una forma rápida y eficiente, tal y como los clientes esperan. En un entorno de oficina, los empleados más jóvenes no quieren verse limitados por los procesos heredados de la empresa, más aún si son conscientes de que las nuevas tecnologías y los nuevos procesos les permitirán trabajar y colaborar de forma más eficiente.

Lógicamente, la empresa se beneficiará también. Si los trabajadores cuentan con acceso inmediato a la información, podrán finalizar más tareas con mayor rapidez, lo que ahorra tiempo y dinero al empleador.

Y aquí es donde entran en juego las redes sociales y las tecnologías colaborativas. Las personas están acostumbradas a interactuar de manera fluida e inmediata, tanto en casa como en el trabajo. No solo comparten rápidamente la información y las actualizaciones con sus compañeros, sino que también consiguen los conocimientos necesarios de parte de sus colegas para resolver problemas y desafíos. Las empresas que permiten a sus empleados interactuar de este modo están creando una cultura de trabajo más cooperativa donde el empleado cuenta con más autonomía para innovar.

Permitir las redes sociales en el trabajo no significa dar vía libre para navegar por Twitter y Facebook en todo momento. Se trata de aceptar que los empleados quieren aprender unos de otros y de que las redes sociales son un medio idóneo para mejorar la colaboración. Estas tecnologías aportan valor a toda la empresa, pero el estudio de Oracle muestra que los empleados no dirigentes también se sienten ignorados por sus empresas en este sentido. Solo el 22 % de los empleados no dirigentes creen que tienen acceso a herramientas de aprendizaje online o colaborativas que les permitan seguir desarrollando su potencial, en contraste con el 75 % de los directivos.

Estos resultados sugieren que los altos directivos tienen acceso a más recursos y más diversos que los empleados no dirigentes. Si bien esto puede ser cierto en algunos casos, la cuestión se reduce a cambiar las expectativas de los trabajadores. En la actualidad, todos los empleados, con independencia de su jerarquía, quieren tener acceso a tecnologías que les permitan trabajar de manera más eficiente y de forma que refleje su vida cotidiana y no estarán satisfechos en un ambiente donde estas herramientas no estén disponibles.

Es el momento de que el departamento de Recursos Humanos se ponga manos a la obra y abandere esta nueva democracia. Todos sabemos que el cambio comienza en la sala de juntas y, por tanto, los líderes de RR. HH. deben defender las necesidades de los empleados en la mesa de la sala de juntas, reducir las diferencias actuales de satisfacción y enderezar el rumbo de la cultura de trabajo europea.